El martes 1 de abril de 2025, la Dra. Christine Grady, reconocida bioeticista y esposa del exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), Anthony Fauci, fue despedida de su cargo como jefa del Departamento de Bioética del Centro Clínico de los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Este despido forma parte de una reestructuración significativa dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de Estados Unidos, que incluyó la salida de miles de empleados federales, entre ellos varios altos funcionarios y científicos destacados. La noticia, reportada por medios como The Washington Times y The New York Times, ha generado revuelo en la comunidad científica y entre los observadores políticos, especialmente por el contexto de la pandemia de COVID-19 y el papel de Grady y Fauci durante ese periodo.
El despido de Grady no ha sido un evento aislado, sino parte de una purga masiva dentro del HHS bajo la administración del presidente Donald Trump, quien asumió su segundo mandato en enero de 2025. Según The Washington Times, Grady, junto con otros altos cargos como la Dra. Jeanne Marrazzo (directora del NIAID) y el Dr. Clifford Lane (un cercano colaborador de Fauci), fueron notificados de su reasignación a oficinas regionales del Servicio de Salud Indígena (IHS, por sus siglas en inglés), una agencia que provee servicios de salud a comunidades nativas americanas y de Alaska.
Se les dio hasta el miércoles 2 de abril para aceptar estos nuevos puestos o renunciar. Grady, al igual que muchos de sus colegas, no aceptó la reasignación, lo que ha provocado su despido efectivo.
Esta reestructuración, que ha afectado a aproximadamente 10,000 empleos a tiempo completo en el HHS, ha incluido la eliminación de unidades enteras dedicadas a temas como la salud reproductiva y el control de armas, según reportó The Gateway Pundit. El Dr. Jay Bhattacharya, coautor de la Declaración de Great Barrington y nuevo director del NIH desde el 31 de marzo de 2025, anunció que los recortes tendrían un «impacto profundo» en funciones administrativas clave, pero elogió el trabajo de los científicos despedidos por sus contribuciones a avances médicos.
El despido de Grady ha reavivado debates sobre su papel y el de su esposo, Anthony Fauci, durante la pandemia de COVID-19. Fauci, quien dirigió el NIAID hasta su retiro en 2022, fue una figura central en la respuesta estadounidense al virus, abogando por medidas como cierres escolares, mandatos de mascarillas y vacunas. Grady, por su parte, generó controversia al apoyar políticas de vacunación obligatoria para el personal de enfermería en el NIH, ofreciendo lo que algunos describieron como una «opción inmoral»: vacunarse o perder el empleo. Esta postura fue criticada por sectores que la consideraron coercitiva, especialmente a la luz de su relación con Fauci, cuya investigación sobre ganancia de función en virus ha generado muchas dudas.
La coincidencia de su despido con la llegada de Bhattacharya, un crítico de las políticas de confinamiento y aliado de Robert F. Kennedy Jr. (nombrado secretario del HHS), sugiere un ajuste de cuentas político y científico.
La limpieza de Trump es implacable!,sabéis algo del malvado Fsucy?.