InicioOpiniónColaboradoresVotaciones y plutocracia

Votaciones y plutocracia

Por Alfonso de la Vega

Con creciente preocupación observamos que la situación mundial se encuentra cada vez más peligrosa, embrollada y difícil pero que al mismo tiempo permite mostrar las costuras peor hilvanadas, los tinglados de la tramoya donde se representa la farsa, en este caso con varios escenarios simultáneos o quizás sea el mismo con pluralidad de escenas y enredos. Un nuevo escenario de esta farsa sangrienta se encuentra en Arabia  Saudita, aliada de EEUU e Israel que experimenta los contraataques yemeníes, un prólogo de lo que pueda suceder a partir de noviembre.

La modernidad partitocrática impuesta con la Monarquía ha ido evolucionando hasta que finalmente ya se termine no “acertando la mano con la herida”, por decirlo tan bonito como el autor de La Lola se va a los puertos o El hombre que murió en la guerra. Y en esa inopia seguimos, hoy los calendarios de votaciones a veces interfieren con los más inconfesables intereses de la plutocracia. En efecto, aquí misteriosamente Sánchez, el autócrata aupado y protegido de Soros, va y contra todo lo previsible de repente convoca votaciones. Se ignora el porqué o qué estarán tramando, pero seguro que nada bueno. Algún golpe de efecto que suponga un vuelco en la trama teatral lejos de las famosas unidades de tiempo, acción o lugar. O quizás cabe la hipótesis de que borracho de poder y seguro de sus trampas se le haya olvidado que debe servidumbre ciega al amo que le ha colocado. Una maniobra peligrosa ya que Trump se la tendría jurada, y Soros es enemigo.

Trump retira en público su apoyo al dictador Zelensky, títere de otra fracción del sionismo, que llevaba dos años de retraso sin convocar votaciones. El oriundo polaco Bibi Mileikoswsky, cada vez más cuestionado trata de evitar las elecciones en Israel, que según ciertos informes de contrainteligencia estaría al borde de un grave conflicto civil interno. Apoyado por Sánchez, el sorosiano Lula vivirá un domingo decisivo en segunda vuelta frente a la facción sionista de Bolsonaro. 

Lo de las votaciones en Venezuela puede esperar disponiendo de la exquisita demócrata Delcy para proteger el pillaje del petróleo y otros recursos. Milei puede continuar su labor vende patrias en Argentina sin votaciones programadas hasta dentro de un año.

El caso es que todos ellos tienen sobradas razones para temer las votaciones más que un nublado puesto que se juegan la cárcel o incluso algo peor. Un noviembre tan amenazador como un San Martín, fecha elegida por los sindicatos estatales para perpetrar una innovadora huelga contra la oposición.

Todo esto ahora es evidencia de razón pero quizás no lo era tanto en los sesenta en que vivíamos en una feliz edad de aparente ingenuidad o inocencia cuando el joven senador Edward Kennedy profetizaba: “Esta nación que posee el mayor nivel de alfabetización y de medios de comunicación social de masas del mundo entero cuenta también con el más bajo índice de votantes de las naciones industriales… pero esa indiferencia y esa hostilidad está siendo sobrepasada por una segunda consecuencia política: por la creencia de que la solución pacífica de los problemas por el medio tradicional, el debate, la discusión pública y el voto, carece ya de utilidad práctica y que solo una “dramatic action” fuera de las fórmulas tradicionales de la estructura política puede obtener resultados favorables.”

Pocos años antes, al dejar la presidencia el general Eisenhower había denunciado el grave peligro que representaba para las instituciones republicanas el complejo militar industrial, aliado también con una universidad y mundo académico degradados a los que financiaba proyectos y actividades a su conveniencia. Un complejo, que amenazaba estrangular la democracia americana en función de sus propios intereses plutocráticos. El complejo se había convertido en una oligarquía poderosa dentro de la República. Una especie de virulento cáncer de corrupción con metástasis en todo el sistema político, económico y civil que ha terminado por ahogarla.

El asunto se ha agravado desde entonces y la “democracia” en todo Occidente se encuentra en gran descrédito como ya sucediera hace un siglo. El sentimiento de representación teatral, de tongo, de mecanismo tramposo embrutecedor y paradójicamente liberticida de la actual democracia manipulada se va extendiendo por doquier cuando se observa que se imponen políticas nocivas que nadie ha elegido. El traspaso de la soberanía nacional a instituciones internacionales completamente dominadas por la plutocracia, un cosmopolitismo de necio multiculturalismo y sociedad anónima monopolista arrebatacapas que intenta arrasar la cultura y tradición propias.

Para ciertos curiosos aficionados a investigar entre bambalinas o al otro lado de la tramoya de los escenarios donde se produce la representación, el mundo sufriría las consecuencias del conflicto abierto entre las dos facciones principales del sionismo. Pelea en la que todo vale: se hacen trampas fingiendo lo que no es, alterando el censo electoral o intentando sobornar a los votantes, esto es al distinguido público que paga la función. Y a conveniencia se sacrifican o encumbran personajes para que la cosa no decaiga. 

Sin embargo, ante el dudoso éxito de sus enviados especiales el yernísimo Kushner y Witkoff, quienes dieron un ultimátum a Zelensky para que cesara sus ataques a las refinerías rusas, Trump ha pedido reemplazar al dictador ucraniano e incluso al parecer, pues nadie se fía ya de la  palabra presidencial, se manifiesta dispuesto a terminar ya la guerra. La causa no es filantrópica sino por algo tan prosaico como que con los inconvenientes bombardeos a refinerías rusas está provocando la subida del combustible en EEUU. Justo lo que faltaba para terminar de rematar el pésimo panorama electoral al que se enfrenta Trump dentro de dos semanas. Pese a las sanciones y demás trampantojos cara a la galería o de títeres de segundo nivel, Trump se ha visto obligado a anunciar la compra de gasóleo al tan denostado Putin. Los belicistas títeres europeos encabezados por alemanes y franceses y la comisionista quedan con el culo al aire.

Los que no parecen títeres, gentes como Robert Fico o Charlie Kirk sufren atentados sospechosos o bien son desestabilizados como Viktor Orbán. 

De modo que vienen algunas votaciones del miedo como espantables “idus de marzo” ¿Habrá más trampas? ¿Qué pasará?  

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes