Pilar Sánchez Acera (Madrid, 6 de julio de 1974) ocupa el puesto número 4 en la lista del PSOE al Congreso por Madrid para las elecciones del 29 de noviembre de 2026, detrás de Pedro Sánchez, Margarita Robles y Félix Bolaños, y por delante de Fernando Grande-Marlaska. Es la actual secretaria de Organización del PSOE-Madrid y mano derecha de Óscar López, secretario general de la federación madrileña y ministro. Su colocación en un puesto de salida prácticamente seguro ha generado comentarios sobre si responde a una recompensa por lealtad en momentos delicados del sanchismo.
Con estudios de empresariales y un máster en Responsabilidad Social Corporativa y formación en igualdad de género, Sánchez Acera lleva más de 25 años en el PSOE y no se le conoce ningún trabajo fuera del partido. Empezó en las Juventudes Socialistas de Alcobendas, donde fue secretaria general. Fue concejal del Ayuntamiento de Alcobendas entre 1999 y 2007, y teniente de alcalde entre 2003 y 2007. Su hermano Rafael también ha sido alcalde socialista del municipio.
Diputada en la Asamblea de Madrid en dos etapas (2007-2011 y 2015-2022), fue portavoz en Políticas Sociales y, más tarde, portavoz adjunta del grupo socialista. En 2012 se presentó a las primarias a la secretaría general del PSM-PSOE contra Tomás Gómez y perdió. Próxima a Alfredo Pérez Rubalcaba y al aparato de Ferraz, respaldó a Trinidad Jiménez frente a Gómez. Tras la destitución de este en 2015, regresó con Ángel Gabilondo y se mantuvo en la dirección del grupo mientras se sucedían líderes en Madrid. En diciembre de 2022 dejó el escaño para incorporarse a Moncloa. Allí se convirtió en jefa de gabinete del jefe de gabinete del presidente del Gobierno: Óscar López era director del Gabinete de Pedro Sánchez y ella su principal asesora y jefa de su equipo. Cuando López pasó a ministro de Transformación Digital, le siguió como jefa de gabinete.
Los “chollos” en empresas públicas
Mientras trabajaba en el entorno de Presidencia, ocupó puestos en consejos de administración de empresas públicas: miembro del de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) hasta julio/septiembre de 2024, y del de Paradores (desde agosto de 2024 hasta su cese el 31 de octubre de ese año). Estos cargos, habituales para cargos de confianza del partido son parte de la red de colocaciones del sanchismo. Fuentes oficiales vincularon su salida de Paradores a su cambio de destino fuera de Presidencia, aunque la publicación en el BORME coincidió con el estallido mediático de sus mensajes con Juan Lobato.
La declaración ante el juez: el caso del novio de Ayuso y el ex fiscal general García Ortiz
El episodio que más la ha marcado es su intervención en la causa por revelación de secretos que investigó (y llevó a juicio) al entonces fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, relacionada con Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso.
El 14 de marzo de 2024, siendo jefa de gabinete del jefe de gabinete, Óscar López en Moncloa, Pilar Sánchez Acera envió a Juan Lobato (entonces secretario general del PSOE-Madrid) un pantallazo de un documento en el que el abogado de González Amador reconocía ante la Fiscalía la comisión de dos delitos fiscales y ofrecía un acuerdo. Le acompañó de instrucciones claras: “Sácasela en la pregunta. Un quién miente señora Ayuso, usted o su novio? Parece que usted. La imagen con la carta es potente”. Añadió que los medios ya lo tenían. Lobato usó esa información ese mismo día en la Asamblea de Madrid.
Meses después, Lobato protocolizó los mensajes ante notario y los entregó al Tribunal Supremo. Acera fue citada como testigo. En su declaración sostuvo que nunca recibió el correo electrónico original, sino una imagen (un pantallazo) por WhatsApp de “un periodista” cuyo nombre no recordaba. Aseguró que solo se lo reenvió a Lobato, que no conocía a nadie de la Fiscalía y que, casualmente, había cambiado de teléfono móvil, por lo que no podía comprobar el origen.
El magistrado instructor, Ángel Hurtado, descartó imputarla. Argumentó que no era funcionaria pública con acceso al secreto por razón de su cargo y que, cuando le llegó el documento, este ya había sido filtrado (por lo que ella solo lo puso en circulación). Sin embargo, el juez fue especialmente duro con su testimonio: calificó sus respuestas de “dejan mucho que desear”, afirmó que “no le resulta creíble” que no recordara quién se lo había enviado y señaló “fisuras” en su relato. En un auto dejó escrito que ese comportamiento “en modo alguno se puede decir que sea un ejemplo de colaboración” de cara al esclarecimiento de los hechos. Acusaciones populares habían pedido expresamente su imputación.
Como saben, la causa terminó con la condena de García Ortiz por revelación de secretos. Sánchez Acera salió sin imputación, pero con la credibilidad de su declaración públicamente cuestionada por el propio instructor.
Ascenso y colocación electoral
Tras la crisis de Lobato, Óscar López asumió la secretaría general del PSOE-Madrid y la nombró secretaria de Organización. Ahora, con la lista de Madrid encabezada por Sánchez, ocupa el cuarto puesto, un lugar privilegiado que garantiza casi con seguridad un escaño. Críticos del partido y de la oposición lo interpretan como premio a la lealtad y al trabajo de “fontanera” en el núcleo duro de Moncloa y del PSOE madrileño.
Sánchez Acera representa el típico perfil del cuadro de partido que sobrevive a las turbulencias internas, pasa por la Asamblea, entra en el entorno más íntimo de Presidencia (jefa de gabinete del jefe de gabinete), ocupa sillas en empresas públicas y reaparece reforzada en puestos orgánicos y electorales.

