Los plebeyos sois así. Es que ni siquiera improvisáis: hacéis lo que sale por la tele y ya está. La guardia pretoriana del régimen os va convocando y vosotros vais acudiendo a donde se os ordena y a donde se os indica. Porque tampoco acampais donde os sale de los huevos. Eso hay que reconocerlo. El régimen os ha indicado exactamente el lugar exacto en el que tenéis que congregarnos en la marranada plebeya de vuestro tiempo. Y cuidado con perderos esta oportunidad de llamar un poquito la atención, porque no todos los días la fuerza de seguridad y el estado en pleno os dejan hacer vuestra marranada en un sitio tan céntrico.
Lo último que he oído es que ya no tenéis donde guiñar. La cosa se complica cuando el régimen no lo tiene todo previsto y tenéis que arreglároslas para seguir manteniendo vuestro absurdo escaparate de suciedad y lloros. Hasta ahora estabais agustito por lo que he oído porque una empresa bancaria os facilitaba unos retretes públicos donde podíais ir a guiñar a gusto. Pero parece ser que el chollo se ha terminado y ahora encima acudir a los negocios de la zona para poder plantar ahí el pino cuando os apetece. Para eso no sois tan anti capitalistas.

