Por Alfonso de la Vega
«solo quien comprende los riesgos de declarar la guerra puede también comprender el mejor modio de librarla»
«una campaña prolongada agota los recursos del Estado»
«el general ha de poseer sabiduría, honradez, benevolencia, valor y disciplina»
(Sun Tzu)
Trump cambia profesionales por mercenarios, palanganeros y aduladores. Sólo quiere serviles aunque cada vez más canallas o estrafalarios. Acabamos de saber que en un acto de bochornosa palanganeo obsceno y grotesco la jefa de la Oficina trampista de la fe, la energúmena Paula White, ha investido o ungido como el nuevo Jesús a Trump. Sí, no es un chiste: “Gracias a su resurrección, resucitaste”. Un ensoberbecido Trump sonríe complacido ante la lisonja blasfema. Al parecer también está convencido que él es más importante que Jesús. La gentuza ditirambo alabanciosa que le rodea aplaude. Incluso un tipo vestido de sacerdote se suma y aplaude la blasfemia. Un culto semejante al emperador como personalidad divina quizás no se recordaba en Occidente desde los excesos de los peores emperadores de Roma. Incluso lo de «dejad que los niños se acerquen a Mí, o lo que hicieseis a uno de estos, Conmigo lo hicisteis» parece ser que el viejo depravado lo interpreta a su viciosa manera.
Pero no acaba aquí la cosa con ser bien significativa. Ha comenzado la temporada de purgas. Bien es verdad que con el Tribunal Supremo no puede, pese a intentar intimidarlo con su presencia mediante debatía la constitucionalidad de una de sus ocurrencias. Pero en las demás instituciones bajo su poder ya nadie está seguro.

Trump terminaba su último estupefaciente sermón presidencial con un grotesco y blasfemo: “Que Dios bendiga a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América. Muchas gracias y buenas noches.”
Miles de víctimas inocentes sacrificadas se sentirán reconfortadas porque, según Trump, el dios de EEUU bendiga sus cobardes asesinatos. Pero no todos los militares norteamericanos están de acuerdo de modo que el vengativo presidente los purga.
El general Randy A. George era el 41º Jefe de Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos, desde el 21 de septiembre de 2023. Durante su mandato, se centró en preparar al Ejército para el combate a gran escala, mejorar el reclutamiento, contrarrestar los drones y modernizar las armas de largo alcance y la industria.
El general David M. Hodne era el comandante general del Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército de los Estados Unidos. Anteriormente, fue subcomandante general de prospectiva y conceptos en el Comando de Futuros del Ejército. También dirigió la Escuela de Infantería del Ejército.
El mayor general William “Bill” Green Jr. fue ascendido a mayor general en 2023 y asumió formalmente el cargo de jefe de capellanes el 5 de diciembre de 2023.
El brazo ejecutor de la purga para intentar domesticar al Ejército y reconvertirlo en guardia pretoriana trampista ha sido Pete Hegsett, periodista y presentador de la cadena FOX encaramado por Trump nada más y nada menos que a Secretario de Guerra. La explicación ofrecida es que en el puesto del cesado quieren ver a alguien que «encarne la visión del presidente Trump». Estos militares purgados no estaban de acuerdo con una guerra que además de inmoral y contraria a los legítimos intereses norteamericanos resulta ilegal desde el punto de vista constitucional. Cabe barruntar que la purga muestre los preliminares de una peligrosa aventura invasora en Irán que puede resultar otra humillante calamidad para EEUU.
La furia trampista también afecta a la hasta hora Fiscal general Pam Bondi quien ha sido cesada. La Bondi duró 14 meses en el cargo. La razón principal de su cese sería la investigación del escandaloso pero significativo caso Jeffrey Epstein, que la Bondi no había podido o querido tapar. Trump estaba muy decepcionado con la forma en que el Departamento de Justicia manejó la liberación de documentos y convirtió esta situación en una verdadera tormenta política para Trump y sus partidarios al no esconder su implicación. Según determinadas fuentes las amenazas sufridas por Bondi la habrían llevado a instalarse secretamente en una base militar cerca de Washington.
Trump también entendía que Bondi mostraba una «agresividad insuficiente» en la persecución de sus enemigos políticos. Etaba enfadado por su incapacidad o falta de voluntad de llevar ante la justicia penal a críticos y opositores como el ex Director del FBI James Comey y la Fiscal General del Estado de Nueva York, Letitia James.
Ya Platón explicaba en su famosa Carta Séptima a Dion de Siracusa que los problemas del mundo nunca tendrán solución mientras los poderosos no se rodeen de filósofos (sabios), siendo así que siendo poderosos es casi imposible que ellos mismos sean sabios. De modo que quienes renuncian a la concepción y ejercicio del poder como servicio al pueblo o la Humanidad prefieren rodearse de gentes serviles de acuerdo a su propia calaña,
Sin embargo, más allá de los aspectos meramente personales surge la imperiosa necesidad de reflexionar sobre el nivel de degeneración de las instituciones políticas actuales. En que las llamadas democracias se han pervertido tanto como para convertirlas en ecosistemas saludables para los déspotas de turno, incapaces para resistir su voluntad pero reducidas a procurar una falsa legitimidad. Pero, antes que la de las propias instituciones políticas, económicas o sociales, la primera corrupción es la personal, espiritual, intelectual y moral.
Un amigo me decía, “Alfonso no te lamentes. Desvanecida la ilusión Trump como intento de menoscabar la belicista plutocracia norteamericana, piensa que pueda ser el catalizador para acelerar la decadencia imperial. Trump está destruyendo la posición de EEUU como garantes de la seguridad de sus aliados en todo el mundo. La confianza en la capacidad de las bases militares para garantizar la seguridad de los países donde se ubican se desvanece igual que la creencia en que una alianza con Estados Unidos nos salvará de una crisis económica que ellos mismos provocan.”

