Por Isidro García Getino
Solemne novedad, Pedro Sánchez se ha convertido en moralista y en sutil doctor, o sea, un Duns Scoto moderno.
“La adulación corrompe a quien la recibe y a quien la da”, nos lo dice Edmund Burke. Así, pues, yo voy a corromperme.
Elegante, plantado, serio, solemne y ceremonioso; así apareció el nuevo moralista ante todo el pueblo español el día de marras (04/03/2026) para impartir “Urbi et Orbe” su moral universal del pacifismo espúreo, en el colmo de su paroxismo buenista que venía a pontificar.
El gran moralista pide a todos los belicistas, y a todos los mandatarios del mundo, “un rearme moral”, un diálogo pacífico, un respeto a la moral y al bien común de todos los pueblos de la tierra. ¡Cuánta solemnidad! ¡Cuánta falsedad! ¡Cuantísimo interés personal! (Pero bien disimulado).
Nunca en mi vida, ya larga, he oído un discurso más mixtificado, más adulterado, más falso. Desde la puesta en escena, las palabras y la inoportunidad de todo ello. Si pretendía hacer una charlotada, le salió pintiparada.
Él, el mandatario inmoral, mentiroso, creador de muros de odio, el sumido en piélagos de corrupción, el que desprecia su Constitución, el que ataca a la justicia, el que fomenta la violencia, el que crea censuras para enquistarse en el poder, el degradador de la España noble, …Ese exhibicionista pide a otros, a todos los mandatarios, que tengan moral (¿Cómo la suya?), que dialoguen (como él con su pueblo); y se sitúa, se planta como el gobernante perfecto, el primero en el lado bueno de la Historia, él que cumple con todo lo bueno de este mundo y se opone a todo lo malo que ellos, los otros, están haciendo. Y se declara adaliz de todos los pueblos que quieran unirse a su infinito sentido del equilibrio pacífico, para la prosperidad del mundo progresista y el bien común de toda la humanidad (excepto de los españoles).
Yo, para corromperme más, ahora mismo le declaro presidente de la ONU, de la EU y de todas las organizaciones mundiales inútiles y perjudiciales existentes. Además, le ofrezco el Premio Nóbel de la Paz; ¡qué menos!
Pedrito, has de saber que nadie puede ser excelente en las cosas grandes si antes no lo es en las pequeñas; lo decía un tal Francisco Javier, que era santo. Todavía te falta un poco, ya que en el bajar está el subir y en la humildad está la exaltación; pero tú estás en todo lo más opuesto; estás en subir para más subir y exaltándote para más exaltarte. Peor para ti, porque eso no está en tu mano y te hace desesperar de odio.
No existe política verdadera si no hay una visión clara de la dignidad esencial de las personas, como base y fundamento de toda gobernanza digna, democrática y liberal. La tuya es progre, o sea, tan mediocre y espúrea como tú, que estás tan endiosado que no puedes entender otra cosa que tu miseria personal.
Cuando dices, o mejor, farfullas el término democracia, suena «demoníaca» en tus labios. Como todo ególatra con poder, te importa un rábano el daño que causas a muchos millones de españoles trabajadores, a multitud de familias que se están depauperando, a millones de niños a quienes ofreces un negro futuro.
Mi gran pena y lamento es por todos los que creen tus soflamas; renuncian a su libertad y dignidad para estar atrapados, sujetos, fanatizados por el sanchismo anti-política. Vosotros, sanchistas, mientras seguís como papanatas a quien no merece el mínimo respeto, poco o nada podrá cambiar.
Cada día de Sánchez en la Moncloa es una enorme desgracia para España y para la gran mayoría de españoles; excepto los que viven del servilismo neo-fascista , escondidos tras un cartel que pone: «demo-sanchismo».
Nadie peor para ser líder que quien hace siempre lo contrario de lo que predica. «Es inaceptable que dirigentes incapaces de mejorar la vida de la gente, usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso», Sánchez dixit. Es un portento, acaba de hacer el mejor selfi que haya visto la humanidad.

