lunes, marzo 16, 2026
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Muy raro todo: La derecha ha ganado las elecciones en Castilla y León, pero el PSOE no se hunde a pesar de la corrupción y los abusos

Todo el mundo está muy contento, pero no nos fiamos ni un pelo de los resultados; no obstante, vamos a escribir como si nada, siguiendo la corriente. Ha ganado la derecha en Castilla y León, pero reiteramos lo dicho respecto a las pasadas elecciones de Extremadura y Aragón. ¡Cómo es posible que un Partido Socialista, asumido ya como banda, continúe cosechando votos! ¿España se ha vuelto insensible y desmemoriada? O quizá, tan acostumbrada a escuchar a los palmeros y apesebrados del régimen, no se entera de nada, lo cual es casi peor. Solo lo ocurrido en los últimos dos años es para llenar varios tomos y no parar de llorar ante la impotencia. No hay delito en el que no hayan incurrido. ¡Nos han robado a manos llenas! Nos han empobrecido. Y, por si esto fuera poco, persiguen a los jueces, a la UCO y se burlan de la Justicia para salir indemnes. No es comprensible que, a pesar de todo esto, tengan votos.

Zapatero, que ya figura en las listas negras de Estados Unidos como integrante del crimen organizado, pringado hasta el cuello, ha hecho campaña, tan pancho y sin sonrojarse.

¿Ha habido fraude?

No sé si ha habido fraude; no tengo pruebas, pero sí  muchas dudas. Ignoro cómo lo hacen y quién colabora, pero no sería la primera vez. La izquierda es experta en robar elecciones, y no me refiero al pasado, sino a nuestros tiempos. Lo han hecho en Bolivia con Evo Morales, en Colombia con Petro, también en Venezuela con Chávez y Maduro, y sospechamos que, en España, en las elecciones del 28 de abril de 2019. En esa ocasión, muchos votos del PP y, sobre todo, de VOX, desaparecieron como por arte de magia; o por Indra, o quién sabe. A este respecto, rescato un párrafo del artículo publicado ese día:

“Con los primeros datos, alrededor de las 21:30 h. nos llevamos la primera sorpresa, que aún nos dura. Ganador el Partido Socialista, segundo el PP con una gran caída, tercero Ciudadanos con un gran ascenso, cuarto Podemos  y quinto Vox. Omito el número de escaños al inicio porque no es relevante para el argumento que estoy desarrollando. La dinámica del recuento siguió así hasta el final con muy pocas variaciones. No hubo más sorpresas ni incertidumbre, solo asombro. El Partido Socialista conseguía 123 escaños, 66 el Partido Popular, 57 Ciudadanos, 43 Podemos y VOX 23. Ante nuestra estupefacción, Sánchez era el ganador de las elecciones, con la particularidad de los excelentes resultados de los partidos independentistas, y Bildu con cuatro escaños mientras el PP desaparecía del País Vasco. Así estaban Rufián y Otegi. Da vergüenza y miedo recordarlo. Ni diseñado por el mismísimo George Soros hubiera salido tan a pedir de boca. ¿O lo diseñó Soros? Pues pudiera ser que sí; juzguen ustedes cómo se realiza el escrutinio. En los colegios electorales no se pueden manipular los votos porque aún se escribe todo a mano. Sin embargo, cuando estos datos llegan al Ministerio del Interior, estos pasan a la empresa encargada del recuento y la adjudicación de los escaños. Y aquí sí puede haber falsificación de datos, o sea, fraude. Llama poderosamente la atención la cantidad de modificaciones que Pedro Sánchez llevó a cabo para estas elecciones. Aparte de la puesta en marcha de la normativa antihackeo, de la que ya hemos hablado, se rescindió el contrato con la empresa Indra, que se encargaba de hacer el recuento en elecciones anteriores, y se le entregó la concesión del servicio a la firma SCYTL, empresa catalana vinculada, ¡oh, casualidad! a George Soros. Por eso les decía lo del diseño. Por cierto, esta empresa organizó elecciones de voto electrónico en Suiza que resultaron un fiasco, debido a sus escasas garantías.

Cuando Soros anda cerca, hay que echarse a temblar, porque siempre es para mal. Por eso aquí ha ganado lo peor de lo peor, y no porque los ciudadanos lo hayan decidido con su voto. Esto es una calumnia contra los españoles. España no está tan perdida, ni encanallada, por mucho que yo misma critique a menudo la banalidad y el entontecimiento que está creando tanta programación basura. A tanto no llegamos. Para juntar las piezas, no olvidemos que Soros visitó a Sánchez a los dos días de llegar este al palacio de la Moncloa para marcarle la agenda, visita que le repitió cuando convocó elecciones.  ¿A cambio de qué? De poder volar en Falcon y demás frivolidades, que es lo que le entusiasma. Sánchez es un psicópata que ha vendido el alma al diablo y ya podemos ir preparándonos para ver cosas que nos helarán el corazón, como le dijo Pagaza a Pachi López hace años. Sánchez es un peligro público. Si con 85 diputados y entrando en Moncloa como entró, con un PP fuerte y mayoría en el Senado, fue capaz de tanta temeridad, qué no hará con los 123 conseguidos hoy. ¿Hay quien se crea que los españoles le dimos patente de corso a este irresponsable ambicioso?

Recordemos también que, en este segundo viaje a España, Soros también se habría visto con Albert Rivera. Este dato cobra relevancia al conocerse los datos electorales. Es llamativo que de los tres partidos del bloque de centro derecha, se hundan VOX y PP y, en cambio, Cs salga reforzado, a pesar de su tendencia a la baja en los sondeos, debido a su “veletismo” permanente. ¿Me quieren decir que fue por los debates? Si fuera así, Sánchez, que acabó completamente noqueado, hubiera quedado el quinto. También a la luz de los datos cobra relevancia el asunto del cordón sanitario hacia VOX propuesto por el masón Valls, compañero político de Rivera. ¿Estamos entendiendo? Si a esto unimos el interés de determinados sectores financieros en un pacto PSOE-Cs, y estos mantras de Rivera babeando con el europeísmo y el modernismo –que no se los quita de la boca—como que las cosas empiezan a encajar.

Creemos que el fraude o pucherazo anunciado ha sido un hecho. Y, cuando hay sospecha de fraude electoral, existen dos alternativas: bajar la cabeza y resignarse, o bien enfrentar el problema y utilizar las herramientas del Estado de derecho. Ignoramos qué va a hacer el Partido Popular, pero VOX va a pedir las actas y a cotejar los resultados, y si comprueba que ha habido irregularidades, está dispuesto a impugnar las elecciones. Es justo que queramos saber quién se ha llevado nuestro voto. Y el Partido Popular debería hacer lo mismo”.

Ni VOX, ni el PP pidieron un recuento del voto, a pesar de la recomendación de la plataforma Elecciones transparentes y otras opiniones ponderadas.

Magdalena del Amo
Periodista, psicóloga, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.
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