Por Alfonso de la Vega
Lo habitual es que la propaganda de guerra no permita conocer con exactitud la real situación bélica en ambos bandos, de modo que resulta difícil realizar comentarios sin incurrir en graves riesgos de apreciación. Sea maniobra de despiste o no, aunque no lo parece, uno de los que acaba de ofrecer información relevante sería el dirigente hoy opositor israelí y ex primer ministro Yair Lapid quien habría advertido que “nos enfrentamos a otro desastre de seguridad… no recuerdo otra advertencia tan severa como al que el Jefe del Estado mayor el general de división Eyal Zamir lanzó anoche ante el gabinete político y de seguridad. Las fuerzas de Defensa de Israel estarían a punto de colapsar”. De no desmentirse el reciente informe del general israelí, la situación del ejército judío sería hoy muy difícil, con la imposibilidad de reclutar más reservistas, muchos de los cuales incluso estarían desertando. Un posición próxima al famoso “hundimiento” nazi con las autoridades sionistas encerradas en bunkers y la otrora soberbia y cruel población civil judía que aplaudía cómo era exterminada la de Gaza, Líbano o Palestina, se encontraría en situación desesperada a merced de los ataques iraníes y teniendo que refugiarse continuamente en subterráneos sin poder realizar sus tareas habituales.
Con el aeropuerto Ben Gurión casi inutilizado el régimen sionista intenta dificultar la desbandada de la población por mar hacía Chipre u otros destinos pero cada vez parece más claro que va a haber un antes y un después de modo que la situación del Estado actual, de sobrevivir incluso como tal, no parece que vaya a poder volver a ser igual.

Esta situación tan inquietante sino desesperada aumenta los riesgos de que incluso sea utilizada la bomba atómica. Para algunos fanáticos de eso se trataba ya desde el principio. En todo caso, cabe pensar que el sionismo no va salir precisamente reforzado ni tampoco el propio judaísmo en general, cada vez más considerados como una amenaza a la paz, la libertad y la prosperidad mundial.
Al desquiciado emperador no le irían mejor las cosas. Incluso sus pretendidos aliados se atreven ya a llevarle la contraria. Sus amenazas se pierden en la incoherencia. El desprestigio del poder imperial de EEUU está aumentando. La otrora orgullosa Navy estaría haciendo el ridículo con sus dos emblemáticos portaaviones alcanzados, uno de ellos ya completamente retirado del área de combate para ser reparado en Creta. Cada día dice una cosa de modo que ya muchos se plantean el estado de salud mental del anciano belicista. Para otros sus erráticas o volubles declaraciones se guían para procurar ganancias a su entorno cercano aunque a costa del sufrimiento, la destrucción y la muerte de terceros inocentes, derivadas de la especulación mediante información privilegiada. Una postura moralmente indecente propia no de un estadista sino de un tahúr sin escrúpulos. El movimiento MAGA que le aupó al poder sería otra de sus víctimas. Una lástima pues era visto como un movimiento patriótico de renovación política contra la globalización WOKE.
También estaría creciendo el descontento entre el propio ejército norteamericano ante una costosa guerra ilegal, sin objetivos claros, sin preparación previa, ajena los intereses norteamericanos pero al servicio de un estado extranjero como Israel, con el resultado ya conocido de la devastación de las bases norteamericanas en Oriente medio. Sin olvidar la desestabilización política, financiera y social de las corruptas monarquías árabes y del flujo de petrodólares tan necesario para las finanzas americanas que serían otros de los lamentables resultados de esta criminal y desquiciada aventura sionista. Los petrodólares además de financiar la economía americana también se reciclan en préstamos globales creando un círculo cerrado y vicioso de dependencia. Y si la cosa continúa así además de un posible colapso del dólar se puede aumentar la descomposición interna y animar la rebelión del «Sur global» .
El daño a la economía mundial puede resultar catastrófico. La energía no es solo una mercancía más: es necesaria para todo proceso económico productivo de modo que ni tan siquiera la agricultura moderna puede funcionar sin el flujo de energía fósil empleado para la fotosíntesis asistida. No hay que descartar incluso hambrunas ahora desconocidas en Europa, cuando se ha renunciado a la soberanía alimentaria.
Sin embargo, China pese a ser uno de los compradores de crudo iraní no parece estar sufriendo las peores consecuencias. Lo de Rusia es ambiguo, por un lado se beneficia de la subida de los precios del crudo y de la creciente y cada vez más insustituible dependencia de la UE de sus reservas energéticas, pero de otro no favorece su imagen como potencia mundial alternativa digna de confianza su aparente falta de suficiente protección de su aliada Irán.
Lo de la traicioneramente agredida Irán está resultando un ejemplo magnífico e inesperado de resistencia al voraz anglo sionismo que hoy está destruyendo la civilización occidental. Su mérito es extraordinario e indica una gran “resilencia”, como se dice ahora, que entiendo tenga alguna naturaleza espiritual. El Espíritu, la voluntad de ser y resistir como nación que impulsaron nuestra Reconquista o la guerra de la Independencia es un arma relegada u olvidada en el actual degenerado occidente globalizado, pervertido o judaizante.
Aquí, en el reino alegre y confiado borbónico asistimos a otra muestra del oportunista talento político del falsario presidente del gobierno de Su Majestad. Aunque sin demasiada coherencia desde luego, parece que entre tanta incompetencia y mediocridad sea el único político borbónico con una cierta visión geoestratégica y de futuro. Sea con su criticada audaz apertura China o ahora con su oportunismo del “no a la guerra”, propaganda engañosa para disimular las carencias de una mercancía defectuosa, la verdad es que lleva a la feble oposición bien toreada con el pico de la muleta y sin despeinarse apenas. Pese a todo no deja de mantener la iniciativa.
La oposición, cuyo único objetivo parece ser sustituir al falsario en la poltrona, sigue a piñón fijo sin sentido de las exigencias de la mutante realidad internacional y de la defensa de nuestros legítimos intereses en ella. Así, un Abascal abrazado a personajes tan lamentables como el argentino sectario Milei, quien se acaba de proclamar “el jefe de Estado más sionista del mundo” y que probablemente esté preparando la acogida en Patagonia de refugiados judíos huidos de Israel o al propio denostado premier Bibi Mileikowski. O un agendista Feijoo que mostraría su carencia de estrategia y falta de reflejos para adaptarse a la coyuntura.
Un panorama muy inquietante cuando menos aunque buena parte de la población española parece no comprender la gravedad de lo que pasa.

