El vídeo titulado LOS NIÑOS NO SE TOCAN, publicado este 10 de marzo de 2026 en el canal de YouTube El Gran PREICANO, muestra una intervención callejera grabada y narrada por Raúl Castañeda, conocido en su canal como «El Gran PREICANO». El contenido, de tono crudo y explícito, presenta dos confrontaciones consecutivas con hombres que, según el autor del vídeo, habían concertado encuentros con menores de edad a través de aplicaciones de mensajería (principalmente WhatsApp).
Primera confrontación (Calle Balmes)
Raúl se acerca a un hombre en una zona residencial tras recibir información de padres afectados. El individuo es interrogado directamente sobre su contacto con una menor de 12 años (posteriormente se menciona que la edad real era 12 y que el hombre alegó inicialmente que ella le dijo tener 18).
- El hombre admite haber chateado con la menor, pero niega intenciones de mantener relaciones físicas, afirmando que solo quería «invitarla a una Coca-Cola» porque se sentía solo y aburrido.
- Se presenta como casado (muestra una foto de una mujer llamada Luisa), aunque Raúl cuestiona repetidamente la veracidad de esta información, acusándolo de mentir.
- Admite tener 46 años, una discapacidad por «inteligencia límite» y miedo a que la gente lo descubra o le pegue.
- Bajo presión, se arrodilla en la vía pública y pide perdón públicamente por haber chateado con una menor, jurando no volver a hacerlo.
- Raúl lo graba, le amenaza con exponer su foto y los chats por el barrio si reincide, le advierte que le vigilará (teléfono, trabajo, etc.) y le da a entender que «desaparecerá» si vuelve a contactar con menores.
- El vídeo incluye insultos directos («pederastas de mierda») y muestra la humillación pública del hombre.
Segunda confrontación (encuentro con un hombre que esperaba a «Laura»)
En una segunda secuencia, Raúl aborda a otro hombre que estaba esperando en la calle, supuestamente a una niña llamada Laura de 11 años (inicialmente le había dicho 13).
- El hombre admite haber quedado con la menor para «tomar un refresco» y «verla un rato», pero niega intención de tocarla.
- Bajo interrogatorio, reconoce haberle escrito mensajes sexuales explícitos («quería tener sexo con ella», «guarrerías», etc.), aunque afirma que «metió la pata» y que era la primera vez que quedaba con una menor tan joven.
- Ha quedado previamente con chicas de 15-16 años y mujeres de 30-40 años, pero insiste en que «no pasó nada» más allá de tomar algo.
- Raúl le exige el teléfono para eliminar contactos; el hombre se niega alegando que es un regalo de sus padres y que lo necesita para trabajar (dice trabajar en un camping).
- Es obligado a arrodillarse en la calle, pedir perdón públicamente ante vecinos y transeúntes («perdón por haberle dicho guarrerías a una niña de 11 años», «perdón por querer tener sexo con ella»), y es grabado mientras llora y suplica que no le quiten el teléfono ni lo peguen.
- Raúl expone su cara a cámara y declara a los viandantes que ese hombre había quedado con una niña de 11 años para mantener relaciones sexuales.
Parte final y posicionamiento del autor
Al concluir las escenas, Raúl se dirige directamente a la cámara:
- Afirma tener 46 años y estar convencido de que su actuación es correcta, aunque reconoce que no soluciona el problema de raíz.
- Está seguro de que ambos hombres «no harán nada durante varias semanas» por miedo.
- Rechaza críticas anticipadas: «coged todas vuestras opiniones y metéoslas por el culo».
- Justifica su acción comparándola con el caso de Gary Plauche (EE.UU., 1984), quien ejecutó en directo al secuestrador y violador de su hijo tras una sentencia leve.
- Critica duramente al sistema: las leyes españolas son insuficientes contra la pedofilia, la policía no puede actuar con eficacia, y políticos protegen sus propios intereses (menciona casos de menores tutelados en Mallorca y Valencia).
- Anuncia un próximo vídeo explicando cómo acceder a este tipo de perfiles y contactos para padres que hayan detectado situaciones similares, aunque insiste en que lo primero es denunciar a la policía aportando los chats.
- Termina afirmando que actúa movido por empatía paternal («sentía que era mi hija») y que prefiere «hacer justicia por su mano» ante la inacción institucional.

