El síndrome metabólico es un conjunto de alteraciones clínicas y bioquímicas que incluyen obesidad central, resistencia a la insulina, hipertensión arterial y dislipidemia. En las últimas décadas, la evidencia científica ha puesto especial énfasis en el papel activo del tejido adiposo, particularmente la grasa perivisceral, como un órgano endocrino capaz de modular procesos inflamatorios sistémicos.
Lejos de ser un simple depósito de energía, la grasa perivisceral desempeña un rol clave en la fisiopatología del síndrome metabólico a través de su elevada capacidad inflamatoria.
La grasa perivisceral como órgano inflamatorio
Uno de los aspectos más relevantes de la grasa perivisceral es su capacidad para actuar como fuente de inflamación crónica de bajo grado. Puede resultar sorprendente descubrir que funciona como un órgano endocrino demoníaco, que nos enferma y es origen de hipertensión y enfermedad cardiovascular (infartos, ictus…). Los médicos, no es que no tengan en cuenta en consideración esta hecho, es que muchos de ellos padecen de esa barriga cervecera que los va desgastando por dentro.