Por Alfonso de la Vega
«quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae (Canon 1398 del Código de Derecho Canónico)
Felipe VI ha tomado este viernes posesión del título de Protocanónigo del Cabildo de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, un honor reservado exclusivamente al jefe de Estado español debido a la histórica relación que España habría mantenido con ese templo romano. El Cardenal Makrickas, Arcipreste de la Basílica Papal había recibido a los Reyes españoles en la puerta del templo, situado en el centro de Roma y luego pronunció una alocución en la que destacó que el mantenimiento del título de Protocanónigo por parte de los reyes de España a lo largo de más de tres siglos “renueva el vínculo singular que une a la nación española, a su Corona y a este venerable templo mariano, el más antiguo de Occidente dedicado a la Santísima Madre de Dios”. El purpurado subrayó que “la tradición auténtica no es inmovilismo ni repetición inerte, sino transmisión viva de un don que atraviesa el tiempo y se renueva en cada generación, ofreciendo así un anuncio creíble. Es memoria agradecida, responsabilidad presente y apertura confiada al futuro”. Dado el caso no está demasiado claro si el cardenal muestra ignorancia de lo que ocurre en el reino de España bajo el reinado del homenajeado o se trataría de un acto de incoherencia.
La verdad es que no tenga ni idea de lo que significa ni menos que singulares méritos personales adornan al premiado con tanta sonora distinción salvo la costumbre de tiempos lejanos, pero sin duda debe ser algo gordo cuando ha ido a acompañado de su séquito de ateos, la consorte iba vestida de blanco virginal primera comunión, y la nutrida corte socialista que más de uno entenderá como abusiva de su jefe de la Casa e íntimo de Borrell, el ministro Bolaños, que está en avanzada negociación para profanar el Valle de los Caídos y la embajadora ante el Vaticano, resentida de un colegio vasco de monjas y ferviente defensora de la política anti cristiana de que «los hijos no son de sus padres sino del Estado».
Toda una nueva Corte de los Milagros en posmoderna versión WOKE sin que el pobre Valle Inclán el maestro del esperpento esté aquí para glosarla con su genialidad habitual con si Padre Claret o sor Patrocinio, cuyo nombre no tiene nada que ver con mecenas o desfalcos sino que era el de la monja de llagas. Recordando el también chusco episodio isabelino de la rosa de oro, algún ilustrado señalará que acaso nos encontraríamos en otro intento de recauchutar la vieja histórica alianza entre el Trono y el Altar hoy declinante por ambas decadentes y deformadas instituciones y sustituida por la nueva entre Borbones y la PSOE. De ahí la poco santa compaña socialista para cubrir el acto, como si fuera una especie de peculiar marcaje del premiado no fuese a renegar del sanchismo a estas alturas.
Felipe VI tomó la palabra para agradecer al Cabildo su hospitalidad y la dedicación con la que custodian “este tesoro de la cristiandad y de la cultura universal”. Como en él costumbre inveterada no desperdició tan hermosa ocasión de meter la real pata glosando la siniestra figura del papa antiespañol promotor de la herética secta globalista calentológica bergogliana. En efecto, ensalzó la capilla Paulina, donde se encuentra Nuestra Señora de las Nieves. “A su protección se encomendaba el Papa Francisco al comienzo y al término de cada viaje apostólico, y a su amparo quiso que su cuerpo hallara el lugar del último descanso”, evocó el monarca español. Y continuó: “El día en que falleció el Papa Francisco, resalté que su pontificado había sido un faro ético para la humanidad; una referencia para creyentes y no creyentes, por su cercanía, sabiduría, y compasión, en particular hacia los más necesitados”. Al finalizar la ceremonia, Felipe y señora protagonizaron un «momento de recogimiento» ante su tumba pues eligió esta basílica para ser enterrado. ¡Toma ya! ¡Ahí queda eso!
Ahora bien, anticuado no, oportunista o no, lo que sí parece es un acto de la más cínica hipocresía, cuando asistimos a un desempeño WOKE por el que desde la oficialidad borbónica se intenta arrinconar al Cristianismo. Así por ejemplo, estamos en el peligroso trance de que la basílica del Valle de los Caídos otrora consagrada por un cardenal enviado por Juan XIII sea profanada e incluso si se cumpliesen los deseos manifestados por la banda socialista, que tan modosita asiste a la ceremonia vaticana, de derribar la monumental Cruz todo un hito del arte y la ingeniería de la época. El hoy personaje homenajeado tampoco movió un dedo, y eso sí que fue “un abuso”, cuando fue vilmente profanada la tumba del promotor de tan magna obra, estadista al que debe el Trono y un caballero defensor de la Iglesia Católica y condecorado nada más y nada menos que con la máxima distinción vaticana. Una organización que pese a eso se cubrió de vergüenza al no proteger ni su tumba ni su memoria. De bien nacidos es ser agradecidos. De modo que…
Dentro de este peculiar desempeño filipino hay otro asunto curioso como el del comportamiento de la consorte, que ni siquiera se digna persignarse cuando de mala gana asiste a una ceremonia religiosa católica pero sin embargo usa y “abusa” de sus privilegios por el cargo de reina consorte. Pura coherencia.
Es sabido por publicado una y otra vez y nunca desmentido, que desde hace años don Felipe y doña Leticia, pese a fingir ser un matrimonio verdadero, hacen vidas separadas o mantienen unos u otros amantes. Tampoco es raro contemplar las humillaciones personales e institucionales a las que se vería sometido el Jefe del Estado y Rey católico por parte de su altiva consorte por muy de blanco que se vista.
Pero aún es peor, más allá de los mandatos imperativos de la propia conciencia, atendiendo las múltiples publicaciones no desmentidas y en consecuencia con presunción de veracidad, Letizia habría sido abortista reincidente y en consecuencia estaría sujeta a excomunión automática. En el reino católico de España durante el reinado filipino mediante aborto se matan más de cien mil nasciturus al año. Todo un récord. O quizás algo sin importancia si atendemos las declaraciones de un pío obispo catalán, el de Tarragona, quien critica que los fieles recen el rosario cerca de los centros abortorios donde van ser sacrificados los nasciturus que se desarrollan en la entrañas de sus madres. “Rezar el rosario en la puerta de una clínica abortiva es ideologizar y banalizar la oración”
Hasta aquí lo publicado o conocido y lo que establece el código de derecho canónico, Claro que la coherencia tampoco es precisamente la virtud que ilustra nuestros actos. Como se lamenta el obispo Richard Williamson, ¿Cómo puede construirse un Estado sobre mentiras?

