Si algo ha demostrado el ataque estadounidense a Irán (Persia para los occidentales) es que, ocupe quién ocupe la Casa Blanca, los bombardeos están asegurados. ¿No es sorprendente que, de los 250 años que llevan existiendo los estados unidos, 225 los hayan pasando guerreando?
Es un hecho que los estadounidenses han armado un sistema económico en el que las armas tienen un papel muy significativo. Recolocar a todos aquellos que se dedican a fabricarlas y a dispararlas no sería tarea fácil pero lo peor no es eso. El asunto empeora cuando se cae en la cuenta de que el sistema monetario imperante es el “dinero-deuda”.
En un mundo de dinero-deuda (en el que a Irán no le interesa entrar), quién quiere obtener financiación para sus proyectos tiene que ir a morir al banco. ¿Qué es lo primero que le pedirá el banquero? Un ROS (Recibo Oficial de Salario), para comprobar sus ingresos y, por tanto, su capacidad de devolución; y si el que pide no actúa en nombre propio sino en nombre de un país, le pedirá el PIB (Producto Interior Bruto), al mismo efecto.
Es normal que, cada vez que un presidente necesita dinero, sienta la tentación de elevar el PIB del país; poniendo en marcha la “maquinaria bélica”. Eso explica que estén aseguradas las bombas, sea quién sea el presidente.

