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El historial de Soledad Iparraguirre Guenechea, alias ‘Anboto’, o cómo en España sale más caro no pagar a Hacienda que matar

María Soledad Iparraguirre Guenechea, conocida como ‘Anboto’ (y anteriormente como ‘Marisol’ o ‘Marixol’), nació el 25 de abril de 1961 en Eskoriatza (Guipúzcoa). Fue una de las dirigentes más relevantes de la banda terrorista ETA, llegando a formar parte de su comité ejecutivo y a ejercer como jefa de los llamados “comandos legales” entre 1992 y 1998. Hija de un militante etarra, comenzó colaborando con el comando Araba en los años 80, facilitando logística y escondites de explosivos, antes de pasar a la clandestinidad en 1981 tras una operación policial. Integró después el comando Madrid y ascendió hasta convertirse en una de las pocas mujeres en la cúpula de la organización, solo por detrás de Yoyes (asesinada por la propia ETA).

Detenida en Francia en 2004 junto a su pareja Mikel Antza (entonces responsable del aparato político de ETA), cumplió una condena de 20 años en el país vecino por pertenencia a la dirección de la banda. Extraditada a España en 2019, ha sido juzgada en varias ocasiones y acumula condenas que superan los 700 años de prisión (algunas fuentes cifran en 793 años y 8 meses), aunque en la práctica ha cumplido alrededor de 22 años entre Francia y España. Recientemente, en marzo de 2026, el Gobierno vasco le concedió el régimen de semilibertad (artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario), lo que le permite salir de la cárcel de Martutene de lunes a viernes.

Aunque no existe una lista oficial pública exhaustiva con los nombres de las 14 víctimas que se le atribuyen en España, los tribunales y las investigaciones la vinculan directamente o como autora intelectual a múltiples atentados mortales cometidos por ETA, especialmente durante su etapa en el comando Araba (1985-1987) y como jefa militar. A continuación se detallan los asesinatos y atentados más documentados por los que ha sido condenada o acusada, basados en sentencias de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo.

Asesinatos y atentados mortales atribuidos a ‘Anboto’

  • Estanislao Galíndez Llano (26 de junio de 1985, Amurrio, Álava): Funcionario de Correos y cartero al que ETA consideraba confidente de las fuerzas de seguridad. Iparraguirre participó en el comando que lo asesinó. Fue condenada a 39 años de prisión por este crimen.
  • Antonio Ligero y Rafael Mucientes (6 de agosto de 1987, Alto de Armentia, Vitoria): Dos policías nacionales. ‘Anboto’ reconoció haber detonado personalmente el mando a distancia de un coche-bomba con 36 kilos de amonal y 40 de metralla colocado en la cuneta durante las fiestas de la Virgen Blanca. El atentado causó la muerte inmediata de ambos agentes.
  • Rafael Leiva (enero de 1995, Bilbao): Agente de la Policía Nacional muerto en un atentado contra las oficinas del DNI en Bilbao. ‘Anboto’, como jefa de comandos, ordenó la acción y proporcionó armas. En el mismo atentado resultó herido de gravedad su compañero Domingo Durán. Fue condenada por este hecho (una de las penas incluía 50 años por el ataque).
  • Luciano Cortizo (22 de diciembre de 1995, León): Comandante del Ejército de Tierra. ‘Anboto’ dio la orden y suministró los explosivos para colocar una bomba lapa bajo el asiento de su vehículo. El atentado causó la muerte del militar y heridas a su hija (que viajaba como copiloto) y a tres transeúntes. Condenada a 122 años de prisión por este asesinato terrorista y los intentos frustrados.
  • José María Aguirre, ‘Txema’ (1997, Bilbao): Policía nacional asesinado en Bilbao. Iparraguirre figura como responsable intelectual en el marco de las acciones ordenadas bajo su jefatura.

Además de estos casos con víctimas mortales confirmados en sentencias, ‘Anboto’ ha sido condenada por otros atentados sin fallecidos pero con alta peligrosidad, como:

  • La colocación de una bomba trampa en la puerta de un bar de Eskoriatza (1987), destinada a matar a dos artificieros (46 años de condena por dos asesinatos frustrados y estragos).
  • El intento de atentado con coche-bomba contra policías en las inmediaciones del estadio de Mendizorroza (Vitoria, 1985), por el que recibió 425 años.
  • La orden de colocar granadas para atentar contra el rey Juan Carlos I durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao (1997), por lo que aceptó 15 años de prisión.

Se la investiga o ha estado procesada en causas por otros asesinatos sin resolver ocurridos durante su etapa como jefa militar (1992-1998), entre ellos los de Miguel Ángel Blanco (1997), Gregorio Ordóñez, Pedro Antonio Blanco, Silvia Martínez Santiago, José Francisco Querol y Jesús María Pedrosa. Algunas de estas causas han sido archivadas por prescripción, pero las víctimas y asociaciones como Dignidad y Justicia y COVITE critican que ‘Anboto’ no haya aportado información para esclarecerlos, pese a su posición en la cúpula.

Contexto y legado

Como responsable del “impuesto revolucionario” y jefa de los comandos legales, ‘Anboto’ tuvo un papel central en la logística y ejecución de la violencia etarra durante una de las etapas más activas de la banda. Los tribunales españoles la han considerado autora mediata en muchos casos por su dominio funcional de la organización: daba órdenes, facilitaba explosivos y armamento, y supervisaba las acciones.

A pesar de la gravedad de su historial —vinculada a 14 asesinatos y más de 20 heridos según las acusaciones—, su salida en semilibertad ha generado controversia entre las asociaciones de víctimas, que denuncian que no ha colaborado en el esclarecimiento de los crímenes pendientes y que acumula condenas que, en la práctica, no cumplirá íntegramente.

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