Por Alfonso de la Vega
La Umma o comunidad de todos los musulmanes tiene su base en el estrecho vínculo entre la religión y el mundo material. Para comprender al Islam actual conviene recordar como era la Cristiandad medieval o renacentista antes del advenimiento de la Ilustración y de los sentimientos nacionalistas europeos. Contra lo que pudiera concebirse desde una perspectiva occidental actual, la religión continúa siendo en la órbita del Islam un extraordinario factor de cohesión por encima de las evidentes diferencias étnicas, económicas, políticas e incluso teológico religiosas entre musulmanes de todos los países a los que se ha ido extendiendo la antigua religión del desierto.
Para la propaganda sionista que hace estragos espirituales, intelectuales y morales, Irán es un régimen medieval de fanáticos desarrapados asesinos, todo lo contrario de la feliz gobernación característica de nuestra oligarquía tan filantrópica, incluso despótica, infanticida, pederasta y de rapiña. Pero interesa comprender cómo se ven a sí mismos en la milenaria civilización persa, influida también por el Zoroastrismo además del actual Islam chiita:
“La característica básica de esta revolución, que la distingue de otros movimientos que tuvieron lugar en Irán durante los últimos cien años, es su naturaleza ideológica e islámica. Después de experimentar el movimiento constitucional anti-despótico y el movimiento anticolonialista centrado en la nacionalización de la industria petrolera, el pueblo musulmán de Irán aprendió de esta costosa experiencia que la razón obvia y fundamental del fracaso de esos movimientos fue su falta de una base ideológica. Aunque la línea de pensamiento islámica y la dirección proporcionada por los líderes religiosos militantes desempeñaron un papel esencial en los movimientos recientes, no obstante, las luchas libradas en el curso de esos movimientos cayeron rápidamente en estancamiento debido a la desviación de las posiciones islámicas genuinas”.
Se trataría de conectar con su dasein que en illo tempo fue mazdeísta y ahora es islámico como base espiritual de resistencia contra el materialismo y el imperialismo. Algo que aquí en España hemos olvidado traicionando nuestro dasein, el católico, el que nos posibilitara una historia gloriosa.
En cierto modo cabría considerar que la república constitucional de Irán viene a ser otra manifestación histórica del modelo platónico de gobierno aristocrático. Platón entiende la aristocracia en su sentido genuino del poder de los mejores. Sin embargo, esta manifestación histórica iraní identifica la aristocracia con una clase clerical, formada en una manera determinada de entender el Bien común: el Islam como manifestación espiritual. Claro que si la mística une, las teologías separan. La ortodoxia más que una virtud espiritual es una necesidad del Poder. Veamos lo que afirma su ordenamiento constitucional:
“Forma de gobierno en el Islam
En la visión del Islam, el gobierno no se deriva de los intereses de una clase, ni sirve al dominio de un individuo o un grupo. Representa más bien la cristalización del ideal político de un pueblo que tiene una fe común y una visión común, tomando una forma organizada para iniciar el proceso de evolución intelectual e ideológica hacia el objetivo final, es decir, el movimiento hacia Alá. Nuestra nación, en el curso de sus desarrollos revolucionarios, se ha purificado del polvo y las impurezas que se acumularon durante el pasado taghuti y se purgó de las influencias ideológicas extranjeras, volviendo a puntos de vista intelectuales auténticos y una visión del mundo del Islam. Ahora tiene la intención de establecer una sociedad ideal y modelo sobre la base de las normas islámicas. La misión de la Constitución es realizar los objetivos ideológicos del movimiento y crear las condiciones propicias para el desarrollo del hombre de acuerdo con los valores nobles y universales del Islam.
Con la debida atención al carácter esencial de este gran movimiento, la Constitución garantiza el rechazo de todas las formas de tiranía intelectual y social y el monopolio económico, y apunta a confiar los destinos del pueblo a las personas mismas para romper completamente con el sistema de opresión (Esto está de acuerdo con el versículo coránico «Él quita de ellos sus cargas y los grillos que estaban sobre ellos» [7: 157]).
Al crear, sobre la base de la perspectiva ideológica, las infraestructuras y las instituciones políticas que son la base de la sociedad, los justos asumirán la responsabilidad de gobernar y administrar el país (de acuerdo con el versículo coránico «De cierto, mis siervos rectos heredarán la tierra «[21: 105]). La legislación que establece regulaciones para la administración de la sociedad girará en torno al Corán y la Sunnah. En consecuencia, el ejercicio de una supervisión meticulosa y seria por parte de eruditos del Islam justos, piadosos y comprometidos (al-fuqaha ‘al-‘udul) es una necesidad absoluta. Además, el objetivo del gobierno es fomentar el crecimiento del hombre de tal manera que progrese hacia el establecimiento de un orden divino (de acuerdo con la frase coránica «Y hacia Dios es el camino» [3:28] ); y crear condiciones favorables para el surgimiento y el florecimiento de las capacidades innatas del hombre, de modo que se manifiesten las dimensiones teomórficas del ser humano (de acuerdo con el mandato del Profeta (S): «Muéstrense según la moralidad Divina»); este objetivo no puede alcanzarse sin la participación activa y amplia de todos los segmentos de la sociedad en el proceso de desarrollo social.
Con la debida atención a este objetivo, la Constitución proporciona la base de dicha participación de todos los miembros de la sociedad en todas las etapas del proceso de toma de decisiones políticas del que depende el destino del país. De esta manera, durante el curso del desarrollo humano hacia la perfección, cada individuo se involucrará y será responsable del crecimiento, avance y liderazgo de la sociedad. Precisamente en esto radica la realización del gobierno de los mustad’afun sobre la tierra (de acuerdo con el verso coránico «Y deseamos mostrar favor a aquellos que han sido oprimidos sobre la tierra, y hacerlos líderes y herederos «[28: 5])…
La familia es la unidad fundamental de la sociedad y el principal centro para el crecimiento y la edificación del ser humano. La compatibilidad con respecto a la creencia y el ideal, que proporciona la base primaria para el desarrollo y crecimiento del hombre, es la principal consideración en el establecimiento de una familia. Es deber del gobierno islámico proporcionar las instalaciones necesarias para el logro de este objetivo. Esta visión de la unidad familiar libera a la mujer de ser considerada como un objeto o como un instrumento al servicio de la promoción del consumismo y la explotación. La mujer no solo recupera su valiosa y trascendental función de maternidad, cría de seres humanos ideológicamente comprometidos, sino que también asume un papel social pionero y se convierte en la compañera de lucha del hombre en todas las áreas vitales de la vida. Dadas las responsabilidades pesadas que asume la mujer, a ella se le concede gran valor y nobleza en el Islam.”
En cierto modo es parecida la visión del Cristianismo medieval como forma de legitimidad y organización social, como La ciudad de Dios de san Agustín.
La visión de la Ilustración

El barón Holbach fue un enciclopedista ilustrado que estudió a fondo problemas filosóficos, epistemológicos o sociales como es el de la Moral. De forma revolucionaria trató de fundar la Moral en la naturaleza del hombre, no en las exigencias de códigos religiosos ajenos a la Razón. La Moral ilustrada resulta así de carácter universal, propia de los hombres, en tanto en cuanto hombres, no como miembros de una nación, etnia o confesión religiosa determinados. Y, al cabo, busca la felicidad, no la represión basada en imposiciones o criterios sobrenaturales o de revelación. Se trata, pues, de una moral de carácter individualista, eudomonista y laico. Holbach expone sus ideas en su libro La Moral universal. Insiste en varias partes de la obra en la Moral como búsqueda y condición para la felicidad. Así, por ejemplo:
La Moral es el arte de hacer al hombre feliz por medio del conocimiento y práctica de sus deberes. La Moral es la ciencia de la felicidad para todos los hombres.”La Moral para tener una base invariable debe establecerse sobre un principio común…el amor de sí mismo, la intención de estar bien en cualquier momento… Todo gobierno justo ejerce una autoridad legítima a la que el ciudadano virtuoso está obligado a obedecer, pero el gobierno injusto ejerce un poder usurpado. Bajo el despotismo y la tiranía no hay autoridad no hay más que usurpación y latrocinio público. La sociedad se ve forzada a sufrir el yugo que le imponen el crimen y la violencia…La autoridad legítima es decir, la que reconocida legalmente por la sociedad contribuye al bien de ella. El buen ciudadano es el que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a sus leyes. El buen ciudadano es el que dentro de su esfera contribuye de buena fe al interés general, porque reconoce que su interés personal no puede separase de aquel sin peligro ni daño de sí propio. El ciudadano debe obedecer a las leyes que tengan por objeto la conservación, la seguridad, el bienestar, la unión y el reposo de la sociedad. El que obedece ciegamente los caprichos de un déspota no es un ciudadano, es un esclavo. No hay ciudadano bajo el despotismo ni ciudad para los esclavos. La verdadera ciudad, la verdadera patria, la verdadera sociedad es aquella donde cada uno goza de sus derechos sostenidos por la ley. Donde el hombre es más poderoso que la ley, la justicia se ve obligada a callar y la sociedad no tarda en disolverse. El cortesano que decía que él no llegaba a comprender como era posible resistir la voluntad de su señor hablaba como un esclavo criado con las máximas del despotismo oriental, según la cual el sultán es un dios, a cuyos caprichos un delito oponerse, aún cando sean contrarios a la razón. La tiranía es el gobierno de la injusticia sostenido por la fuerza.”
Ahora bien, ¿el eudomonismo puede ser la única pauta de la conducta? ¿qué quedan de los ideales ilustrados en el reino de España o en más en general en la actual civilización judaizante y judaizada en la que los goyin están al servicio del sionismo?
Vivimos en el siglo de las luces apagadas. Para unos autores, la Ilustración ha sido traicionada. Para otros, en la propia Ilustración estaba el germen de la devastación actual que padecemos al mantener una moral horizontal y dejar oficialmente de lado el Espíritu, por ser una forma de eudemonismo. Como es sabido, el eudemonismo es una concepción muy antigua que tuvo su mejor desarrollo durante la filosofía griega, y pretende que la ética se reduce al logro de la felicidad. Habría un eudemonismo individual de carácter egoísta si está ligado al hedonismo o propio placer y otro social pretendidamente altruista o patriótico. Claro que lo del eudomonismo no parece un buen criterio porque aunque produzca felicidad a pervertidos ¿cómo se puede legitimar la pederastia o la tortura y sacrificio de niños? Y esto no es anécdota, por desgracia está en la base de cimentación del dominio actual, en la explicación de muchas conductas infames y en la descomposición de Occidente. Nuevamente se impone la necesidad de la educación personal que busca la felicidad en valores del Espíritu además de la simple instrucción pública.

