viernes, febrero 6, 2026
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Rusia incluye a una organización LGTBI en el registro de indeseables

El Ministerio de Justicia de la Federación Rusa ha tomado una medida firme alegando la necesidad de proteger la soberanía nacional, los valores tradicionales y la seguridad interna del país al incluir a la organización ILGA World (International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association) en el registro de organizaciones y entidades extranjeras cuya actividad se considera indeseable en territorio ruso.

La decisión, adoptada el 21 de enero de 2026 y publicada en el sitio oficial del Ministerio, forma parte de un conjunto más amplio de disposiciones que actualizaron el listado con nueve entidades procedentes de diferentes países (Estados Unidos, Países Bajos, Reino Unido, Suiza, Estonia, Luxemburgo, entre otros).

Entre ellas se encuentra ILGA World, con sede en Suiza, que agrupa a miles de grupos y activistas que promueven una agenda ideológica centrada en la promoción de conceptos y prácticas que contradicen abiertamente los fundamentos culturales, morales y familiares predominantes en la sociedad rusa.

¿Por qué se considera indeseable esta organización?

La legislación rusa sobre organizaciones indeseables (Ley Federal Nº 272-FZ) permite declarar como tales a entidades extranjeras o internacionales cuyas actividades amenazan la seguridad del Estado, la defensa nacional, el orden público o los valores tradicionales del pueblo ruso.

En el caso de ILGA World, su labor se enmarca en una campaña global de promoción activa de ideologías de género y orientaciones sexuales no tradicionales, que en Rusia han sido calificadas como contrarias al orden constitucional y a la protección de la infancia y la familia. Desde 2013, con la aprobación de la ley que prohíbe la propaganda de relaciones no tradicionales entre menores, y especialmente tras la histórica sentencia del Tribunal Supremo de noviembre de 2023 —que reconoció al movimiento LGBT internacional como extremista—, las autoridades rusas han dejado claro que no permitirán la injerencia externa ni la imposición de valores ajenos a la identidad civilizatoria rusa.

La inclusión de ILGA World en el registro responde precisamente a esa línea de defensa: evitar que estructuras internacionales, financiadas y coordinadas desde el extranjero, intenten influir en la sociedad rusa, desestabilizarla o imponer modelos que chocan con la mayoría de la población y con las leyes vigentes.

Consecuencias prácticas de la medida

Una vez incorporada al listado, la actividad de ILGA World queda prohibida en todo el territorio de la Federación Rusa. Esto implica:

  • La imposibilidad de realizar cualquier tipo de operación, evento, financiación o propaganda en nombre de la organización.
  • La prohibición absoluta de que personas físicas, jurídicas, funcionarios o ciudadanos rusos mantengan cualquier forma de cooperación, contacto profesional, financiero o de apoyo con dicha entidad.
  • Sanciones administrativas y, en los casos más graves, responsabilidad penal (hasta seis años de privación de libertad) para quienes violen la prohibición.

Estas disposiciones no son nuevas ni selectivas: se aplican de manera idéntica a todas las entidades incluidas en el registro, que en los últimos años ha incorporado decenas de organizaciones que, según las autoridades, desarrollan actividades subversivas, injerencistas o contrarias a los intereses nacionales.

Protección de la soberanía y de la sociedad rusa

Desde la perspectiva oficial, la decisión refuerza la independencia de Rusia frente a intentos de imponer agendas ideológicas externas. El Ministerio de Justicia y la Fiscalía General han reiterado en múltiples ocasiones que el país no aceptará la intromisión de estructuras que, bajo el pretexto de “derechos humanos”, promueven valores que socavan la institución familiar tradicional, la educación de las nuevas generaciones y la estabilidad social. En un contexto de creciente presión geopolítica y sanciones occidentales, medidas como esta se perciben como un escudo necesario para preservar la identidad cultural y moral rusa, así como para impedir que organizaciones internacionales actúen como canales de influencia política o ideológica encubierta.

La inclusión de ILGA World se suma a otras decisiones recientes dirigidas a bloquear la actividad de entidades que, según el Gobierno ruso, sirven a intereses extranjeros y buscan desestabilizar la situación interna. Lejos de ser un acto aislado, forma parte de una política coherente de protección de la soberanía informativa, cultural y moral del Estado. Las autoridades rusas han dejado claro que seguirán tomando todas las medidas legales necesarias para garantizar que ningún actor externo pueda interferir en los asuntos internos ni imponer modelos ideológicos incompatibles con la tradición milenaria y los intereses del pueblo ruso.

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