Los nombres propios, verbos y adjetivos escritos en negrita, con los que hemos ido salpicando páginas denunciando las mentiras, los robos, las mordidas, las comisiones ilegales, el proxenetismo, el puterío, el abuso de menores, el acoso y la tortura infligida a los ciudadanos por este gobierno corrupto, están gastados por el uso, pero hay que seguir resaltándolos en grandes titulares.
¡Qué siete años tan largos! ¡Qué maestría la de Pedro Sánchez para conjurar tal equipo de delincuentes premium! ¡Qué capacidad para concitar el Mal y contagiarlo! ¡Una coordinación maestra, pero con efectos secundarios adversos y visibles! Sánchez es un guiñapo. Su cabeza cada vez más miniaturizada, su cara cetrina de tísico a pesar del maquillaje, y su risa sardónica, dejan ver el muñeco diabólico del Mal, que acciona de manera desacompasada sus muecas y tics nerviosos. No hay fechoría fuera de la agenda y lo lleva escrito en el rostro. Nunca la corrupción había alcanzado cotas tan altas ¡y tan anchas! Tan anchas porque no se trata solo de la corrupción del gobierno a gran escala, sino de la del propio Estado, que es mucho más grave, y no digamos de la prensa.
Todas las instituciones están contaminadas y entregadas de lleno a los intereses de los sátrapas gobernantes. Y el estropicio lo han hecho en un tiempo récord, lo cual mueve a pensar que lo llevaban programado; que ya tenían una hoja de ruta que comenzó mucho antes del itinerario del Peugeot. Si Delcy Rodríguez llegó a Barajas en enero de 2020 con veinte maletas de oro y narcodólares, que sin pasar por la aduana fueron directamente a la embajada de Venezuela, quiere decir que ya Zapatero llevaba muchos años tajureando y abonando el terreno, cosa que ¡por fin! está saliendo a la luz. Por eso fue tan fácil organizar la panda con los podemitas Iglesias, Monedero y demás tropa imbuida de chavismo. ¡Habría que verlos frotarse las manos organizando la moción de censura contra Mariano Rajoy, de manera tan artera! ¿Se sabe cuánto cobró el juez Ricardo De Prada por “falsificar” el folio 322 de la sentencia, añadiendo la frase de su cosecha que fue definitiva? ¿O lo hizo gratis? Tal y como se cotizan estos asuntos cloaquiles, el trabajito bien vale unos cuantos millones de euros; por cierto, de sobra amortizados.
Y ahora vuelven los podemitas con sed de calle, escraches y toda su violencia contenida en forma de bomba. Viendo al rijoso Pablo Iglesias incitar a la violencia callejera, y a una de sus compañeras de cama, Irene Montero, vociferar como una loca desatada sobre el reemplazo de generaciones de españoles, es fácil imaginar sus planes. Pobre desquiciada; de tanto poner el punto de mira en los genitales se le han atrofiado las neuronas.
Hay que prepararse para las embestidas de esta gente incivilizada, que odia a España y a todo lo español. Han hecho mucho daño, pero me pregunto si eso le importa a la mayoría. ¿No hemos llegado a esta situación, gracias a la mayoría? Si echamos las cuentas, los sumandos de la banda gobernante están a la vista; socialistas, comunistas, independentistas, golpistas y filoetarras, más sus votantes, de calaña similar. Ninguno de ellos ama y respeta la nación, su historia, su cultura y sus símbolos. Los patriotas están fuera del gobierno, lo cual es un contrasentido.
No va a ser fácil limpiar la podredumbre de los organismos del Estado y sanear las cuentas e infraestructuras. Hará falta un periodo de estabilización, como en Venezuela. Llevan solo siete años, pero su voracidad se ha pasado de la raya, superando a algunos dictadores.
Los accidentes de trenes de estos días son una prueba visible del desmoronamiento. Es la consecuencia de la actuación de los saqueadores. El gobierno de Sánchez ha normalizado la excepción. La corrupción esporádica se ha hecho norma. Se ha visto cómo se reparten millones a los amigos, cómo se adjudican obras públicas saltándose la ética y la ley; cómo se crean e interponen empresas sin empleados, cómo crece la “profesión” de testaferro, cómo trabajan las “fontaneras”; además de la bochornosa actuación de la Fiscalía y el Constitucional. La continua crítica, acoso e injurias a los jueces valientes y no manipulables clama al cielo. Sánchez acaba de retrasar la ley de jubilación para que el juez Juan Carlos Peinado, instructor de la causa de su mujer, Begoña Gómez, imputada de cinco delitos, tenga que retirarse por haber finalizado su prórroga. ¿Piensa Sánchez comprar al sustituto? Y no hablemos de la corrupción organizada con los menores tutelados y los que son robados a las familias, un auténtico negocio en manos de mafiosos. Es tan grave lo que está ocurriendo que no tienen más remedio que mentir y desinformar en sesión continua. De ahí la gran diversidad de cortinas de humo y bulos con los que la banda gobernante nos bombardea a diario para distraer la atención de sus casos de corrupción y muerte.
Pero lo más vergonzoso de esta sinrazón es la adhesión y complicidad de gran parte de la prensa, sobre todo, la televisión, y muy especialmente la estatal, en la que se ocultan las noticias mollares, se desinforma, se miente, se injuria, se calumnia a destajo y se planifican conspiraciones; incluso se pide cárcel para los periodistas no sometidos. Como consuelo, cabe decir que los medios libres y valientes, así como canales de YouTube están siendo cada vez más seguidos y valorados. En muchos de ellos se puede encontrar el auténtico periodismo de calidad. Por eso, como castigo, estos medios no reciben financiación institucional y, además, son perseguidos, tildados de “buleros” y denunciados.
Nada le gustaría más a Sánchez que poder cerrar los medios independientes y meter a los periodistas críticos en la cárcel. Eso ha pedido el desquiciado podemita Pablo Iglesias desde el altavoz de TVE. Eso hacía uno de sus gurús, Fidel Castro, a cuyos disidentes metía en prisión y luego fusilaba; y es lo que remedó Chávez en Venezuela actuando a imagen y semejanza del cubano, del que era discípulo y gran admirador; y después Maduro que, hoy, gracias a Donald Trump, se encuentra entre rejas. Y gracias a Dios también, porque algo debió colaborar en la operación maestra de extracción, sobre la que el abogado y especialista en Inteligencia Martin Rodil dijo el “día D”: “Hollywood siente hoy envidia del Departamento de Guerra de Estados Unidos”. No es de extrañar.
Tema profundo el de Venezuela, del que hay que seguir hablando. Cuba y Venezuela deben ser ejemplo de lo que podría ocurrir en España si seguimos blanqueando a la izquierda, llamada ahora “socialismo del siglo XXI”, que es comunismo puro, cuyos gobiernos son bandas organizadas dirigidas por malvados de perfil psicopático que tiranizan a los ciudadanos, los matan de hambre, y su único fin es enriquecerse con el saqueo y otras malas artes relacionadas con el hampa. ¡Ojalá que lo que está saliendo a la luz sobre Venezuela sirva de lección, a la vez que de vacuna contra el comunismo!
Dicho lo cual, no se debería seguir considerando como opción de gobierno a determinadas organizaciones antiespañolas, que reniegan de la bandera, del pasado de España como imperio, de su cultura, de su lengua oficial, de sus tradiciones y de su religión. No podemos seguir tolerando a gobernantes defensores y propagadores de la leyenda negra. Hay que dejar atrás la equidistancia y el relativismo y ser claros en estos momentos distópicos a merced de la entropía. El relativismo, lejos de ser tolerancia, conduce a la dejadez, a la confusión y al maquillaje de opciones destructivas para el individuo y para la humanidad como colectivo.

