Por Alfonso de la Vega
Cuando se producen ciertas condiciones más o menos extraordinarias como accidentes o calamidades, o en el plano meteorológico puedan ser por ejemplo una gota fría, sequías, nevadas o temporales sucesivos se puede observar con mayor claridad la auténtica situación desastrosa de nuestras onerosas instituciones incapaces de proteger a la ciudadanía o el patrimonio natural. Nos muestran la realidad de un estado fallido con millones y millones de funcionarios y políticos de toda condición y pelaje, con impuestos y precios nórdicos pero prestaciones africanas. Aduaneros sin fronteras: un Estado que hace gala de ser incapaz de proteger sus fronteras y de, al contrario, favorecer las sucesivas invasiones dejando a su sociedad indefensa a merced de lo que pueda pasar ¿Quizás cabría intuir un plan de desestabilización social programado para apalancarse en el poder mediante decretos, sin parlamento, presupuestos ni acaso elecciones?
Sin embargo, además de lograr un Estado fallido nos vamos acercando durante el portentoso reinado filipino a la naturaleza de narcoestado para mayor granjería de la delincuencia al mejor estilo tercermundista.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado la invasión de narcolanchas que sufre durante estos días de temporales la costa española: «Denunciamos la pérdida de control del Estado ante la presencia constante de narcolanchas y reclamamos más medios para la Guardia Civil en las costas de Andalucía».

En efecto, con relativa impunidad pues muchas de estas maniobras se realizan el pleno día se está produciendo una invasión de potentes narcolanchas que huyen del temporal y se refugian en abrigos de la costa incluso en puertos. Hace pocos días unos narcos tirotearon a la Guardia Civil hiriendo a cuatro agentes, otras veces con total impunidad narcos auxilian a otros en apuros. A veces quedan embarrancadas lanchas o bidones de combustible en la playa. Todo muy ecológico, sostenible, resiente y en perspectiva de género. O lo mismo, no. Las inspecciones de trabajo habrán de comprobar en sus pesquisas el cumplimiento de la legislación socialista vigente por parte de las bandas de narcos. Averiguar si satisfacen los requisitos legales acerca de cuotas femeninas, transgéneros, vulnerables, horas extraordinarias o cumplen la obligada conciliación familiar, Sin olvidar, por supuesto, la descarbonización o la sensibilidad medioambiental.
Si los de las narcolanchas disparan contra la Guardia Civil, amarran en playas y ríos aguardando a que amaine el temporal o se mueven sin disimulo se debe a que se consideran impunes. Un bonito espectáculo y muy esclarecedor de que además de estado fallido gracias a los desvelos de tanta feliz gobernación estamos en fase avanzada de convertirnos también en narcoestado.
Llueve sobre mojado. Con ocasión del cobarde asesinato de unos guardias civiles por narcos marroquíes fuentes de las FSE también han venido denunciando la falta de medios adecuados en calidad y cantidad para combatir el narcotráfico lo que resulta desde luego muy sospechoso. Incluso el desmantelamiento de eficaces y entrenadas unidades especializadas. Para algunos observadores estas extrañas maniobras tendrían que ver con la nefasta influencia del vecino del Sur sobre el lamentable gobierno de la Corona.
Sea como fuere, para terminar cabe recordar aquí como toma de conciencia después de una pesadilla el oscuro poema gongorino de una gran poeta mejicana, sor Juana Inés de la Cruz:
«Iba, y restituyendo
Entera a los sentidos exteriores
Su operación, quedando a la luz más cierta
El Mundo iluminado y yo despierta»

