Por Bienvenido Picazo
La chica ye-yé lo dijo y lo sigue diciendo, pero manifiestamente cayó y sigue cayendo en saco roto. Pasan los años, pasan las elecciones, pasa el latrocinio, pasan las tendencias en occidente, pasa la manipulación, aumenta sin cesar el número de fachas, fascistas, extremoderechistas, ay el mítico Garrincha, ¡¿quién se acuerda de aquel genial extremoderechista!?, y ahí siguen, inasequibles al desaliento.
Decía George Orwell que decir la verdad se ha convertido en el hecho más revolucionario de nuestro tiempo, el izquierdoso que terminó huyendo de sus hermanos para no ser apiolado de forma inmisericorde, no podía imaginar el alcance de aquella afirmación. O sí, por supuesto que sí lo sabía.
Extremadura y Aragón han marcado una flagrante tendencia, pero en Génova siguen a por uvas, aunque por mejor decir, siguen a pies juntillas el guion que les marcan desde hace décadas. Que el bipartidismo es un solo partido ya lo sabemos todos, pero ellos siguen despreciándonos; el caso más lacerante es el de esa Srta. Pepis de Cáceres, que no para de hacer méritos para reemplazar a la sin par marquesa de Galapagar. Los de la gaviota dejan que haga y deshaga, pero no nos engañemos, disimulan muy mal, María Guardiola es la bocachancla de un partido construido para hacer ver que son lo que no son. Y hace décadas que sabemos lo que son. ¿No hay nadie que tenga un mínimo de misericordia y les haga saber que, por su bien, deben dejar de hacer el ridículo?
El colmo del grotesco vodevil, sería volver a ir a elecciones en Extremadura, ¿de verdad quieren volver a sacar al DJ para festejar otro sofocón? Claro, como el dinero público no es de nadie, ¡reconvoquemos! ¡más pólvora del rey! De victoria en victoria, hasta la derrota final.
Mientras tanto el bambú sigue creciendo y arrasando; cada vez más gente insultada, con lo que es inevitable el aumento exponencial. No hablo de la prensa, porque no veo la televisión desde el 11-M, ni escucho la radio, y ni me acuerdo de la última vez que pasé por un kiosko, pero sé que se reparte panoja por todas las redacciones, platós y emisoras, en suma, a toda la opinión sincronizada. Ya hemos pasado todas las líneas rojas, ya no hay posibilidad de enmienda, pierdan toda esperanza, asuman que la mayoría de los que votamos en verde venimos de la izquierda sin pasar por la casilla azul, y los que salieron espantados del marianismo no van a volver jamás. Sé que lo saben, lo que no termino de entender es por qué juegan a seguir haciendo el ridículo ¿tanto dinero se embolsan para que les compense? Seguramente sí, seguramente no sé de lo que hablo. Pero ciertamente, y en buena hora, estoy seguro de que el bipartidismo es uno solo. De ahí mi firme propósito de seguir despreciándolos, siquiera sea desde esta, tan pequeña, como insigne tribuna.
Esto de gobernar en contra del pueblo no podía tener mucho más recorrido. Todo el siglo XX ha sido un canto al “Nada para el pueblo, pero con el pueblo”, demasiado hemos aguantado. Contentos deberían estar de haber tenido tantísimo éxito. El caso es que, hasta aquí hemos llegado, Castilla y León vela previsibles armas, sin embargo, el zambombazo llegará desde Andalucía, donde otro Srta. Pepis de mercadillo, sigue obviando toda la corrupción de décadas de golfería, sin mover un meñique. No hace falta hacer inventario de cada comunidad autónoma, Cantabria como paradigma de lo insoportable, pero como los diez negritos (¿se puede usar tamaña metáfora?), van a ir cayendo una tras otra en espera de las generales que, a día de hoy, nadie sabe si se volverán a convocar.
Como diría mi tía María, ¿quieres más, o me tapo?

