Por Isidro García Getino
Los progres van tan deprisa que se olvidan de hacer lo que hay que hacer. Se olvidan de pensar, de conocer. Se olvidan del pueblo; se olvidan de todo menos de sus buenos emolumentos, o sea, de progresar ellos. No tienen tiempo, ni les importa todo lo que no sea su progreso personal.
Progresismo consiste en montar un gobierno con chicos y chicas de partido y progres, pero ineptos, ignorantes, sin otro mérito que ser fanáticos progres, sectarios al mando de todo lo que ignoran. El nepotismo partidista elevado a la máxima potencia. El subsidio como sustituto del mérito, la paguita a todo garrulo carente de cultura, de esfuerzo, de mérito; basta que sea progre.
Al progresismo le desborda el dinero. Sí, maneja mucho, muchísimo dinero procedente de esquilmar a los españoles, a las clases medias, a los trabajadores, a quienes lo ganan con el sudor de su frente. Dinero para todo y sólo lo suyo, los suyos: sus votos, sus corrupciones, sus comprados, sus bolsillos, sus exhibiciones en ámbitos internacionales que atraen a los “mangantes” internacionales. Pero … poco, escaso, miserable, muy recortado, absolutamente insuficiente para mantener a España viva, funcionando, avanzando.
Prioridades: 1ª: Financiar su presente, su no gobernanza y su elenco casi-infinito de chupones. 2ª Pagar apoyos subversivos. 3ª Ocupar estamentos tanto nacionales como privados dotándolos de fieles partidistas progres, sin otro mérito que serlo, sin otro saber que servir a Sánchez. 4ª Servir, venerar y explotar la agenda 2030 que les da réditos ante los inventores y así machacan más a los españoles.
Rendir cuentas no cuenta, eso es de franquistas y otros déspotas. Estos déspotas son otra cosa, son sólo corruptos por los cuatro costados. Y para seguir en su progresismo pagan votos por todas las partes más alejadas y más pérfidas de toda España, aquellas que la rompen. Han dividido el reino de España contra sí mismo y “un reino dividido en bandos no puede subsistir” (S.Marcos 3 – 24). Han llevado a España a ser “Estado fallido”, eso es muy progre, es el ápice, la cumbre del progresismo.
Progresismo es fomentar la violencia solapadamente, pero a ojos vista. No hay duda, si una nación no vence a la delincuencia es por complicidad con ella, o porque no hay voluntad política, que es otra forma de complicidad. Nuestros progres han ido mucho más lejos, tan allá como para financiar esa violencia a base de “paguitas”.
Los productos españoles se exportan a casi todo el mundo. Estos progres son más bien importadores, han importado el wokismo que difunden y lo elevan hasta el racialismo, de modo que las razas no españolas son siempre preeminentes, no importa cómo esos individuos piensen, hagan o deshagan, siempre serán preeminentes; si alguien lo duda que pregunte a los podemitas, que son muy progres. Otro ejemplo claro es la Leyenda Negra, para ellos es sagrada y hay que respetarla, difundirla y aplicarla; ¿cómo? Para ellos España debe flagelarse por haber descubierto América, haberla culturizado, haberla cristianizado y mucho más.
Proyecto de país: Seguir gobernando indefinidamente montados en este progresismo. Todo lo demás, España, los ciudadanos, el bien común, las necesidades del país, el desarrollo, la educación, la sanidad, la vivienda, etc. etc. no importa, no cuenta, eso no es progre, eso es buena gobernanza, eso que lo hagan otros, si les dejamos …
“Es auténtica DICTADURA la de aquel presidente que no sabe cuándo es el momento de irse”, lo dice Nayib Bukele, presidente de El Salvador. Seguro que tenía presente a España.
¡¡Españoles!! Sólo nos queda la auténtica revolución social, democrática y anti-progre, o sea, anti-Sánchez, este personaje ante quien el tal Maquiavelo era sólo un parvulito y para quien «el fin justifica los medios», así de salvaje.
La prioridad es recuperar España en su esencia, sus violadas instituciones, sus tradiciones, su cultura, el bien común, su sentido trascendente, su libertad y su ética sagrada de nación impar. Un joven español, afectado por el desastre progresista de Adamuz se expresaba así: “Cuando el camino se hace duro, sólo los duros hacen camino”. Ese es hoy nuestro duro camino, ¿qué esparamos para empezar a recorrerlo?

