En un contexto donde la privacidad digital se ha convertido en un derecho cada vez más vulnerado, un reciente video compartido en la red social X ha desatado una ola de indignación al revelar cómo las balizas V16, obligatorias en España desde el 1 de enero de 2026, podrían estar rastreando la ubicación de los conductores incluso cuando están desactivadas y aún en su embalaje original. Este dispositivo ha reabierto un debate feroz sobre el control gubernamental y el abuso de datos personales. Como ya advertimos en su momento, los riesgos para la privacidad eran evidentes, y ahora se materializan en un escándalo que pone en jaque la confianza de millones de conductores.
El post en X, publicado por el usuario @_Xiki el 7 de enero, con el sarcástico comentario «Probablemente 🥱🥱🥱», incluye un video extraído de TikTok que muestra un segmento de un programa de televisión. En él, se realiza un experimento en tiempo real: un conductor es geolocalizado de manera inmediata, cuando acaba de encender la baliza. Otro aparece en el mapa y ni siquiera ha desembalado la baliza: «La tengo sin desembalar». Sin embargo, en el mapa de incidencias de la DGT, aparece como una baliza activa.
» Probablemente »
🥱🥱🥱 pic.twitter.com/lgx2xBu83H
— xiki (@__Xiki_) January 7, 2026
Alguien intenta justificar la situación sugiriendo que el mapa no solo muestra datos de balizas activadas, sino también incidencias detectadas por otros medios, como cámaras de tráfico o agentes propios. «Probablemente esté mostrando datos no solamente de balizas activadas, sino también incidencias detectadas con los medios comunitarios o incluso agentes públicos», argumenta. Pero esta explicación suena a excusa improvisada, especialmente cuando el conductor insiste en que lleva la baliza «aún en la caja» y que no comprende cómo han podido ubicarlo tan rápido. El tono sarcástico del post en X refuerza la duda: ¿es realmente «probable» esa versión oficial, o estamos ante un sistema de vigilancia encubierto?
Este incidente no es aislado. Expertos y usuarios han denunciado que las balizas V16, equipadas con tecnología 5G y GPS, continúan posicionando mientras tengan las pilas insertadas, independientemente de si el interruptor está apagado. El interruptor solo activa la señal luminosa, pero el rastreo de ubicación persiste en segundo plano. Esto significa que, desde el momento en que compras y preparas el dispositivo, podrías estar bajo vigilancia constante, sin consentimiento explícito ni transparencia.
Desde que se anunció la obligatoriedad de las balizas V16, voces críticas –incluyendo la nuestra– han alertado sobre los peligros inherentes a un dispositivo que envía datos en tiempo real a la Dirección General de Tráfico (DGT). Aunque la DGT asegura que la geolocalización es anónima y solo se activa en emergencias, la realidad parece ser otra. Usuarios han creado mapas en tiempo real que muestran la ubicación de balizas activas, accesibles a través de navegadores como Google Maps o Waze, lo que reabre el debate sobre el mal uso de la información.
Más allá de la geolocalización, hay preocupaciones sobre el almacenamiento de datos adicionales. Algunos informes indican que las balizas podrían actuar como «espías» al recopilar información sobre el vehículo, como la vigencia de la ITV o el seguro, y transmitirla a la DGT al activarse. Imagina: en un accidente, no solo se comparte tu posición, sino un «paquete» de datos que podría usarse para multas automáticas o vigilancia posterior. Y lo peor: incluso apagadas, con pilas insertadas, siguen «posicionando». Esto viola principios básicos de privacidad, como el derecho a no ser rastreado sin motivo justificado.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha intentado desmentir supuestos bulos, afirmando que las balizas no rastrean cuando están apagadas y que los datos son seguros. Sin embargo, videos y testimonios como el compartido en X contradicen estas afirmaciones, sugiriendo que el sistema es más intrusivo de lo admitido. ¿Por qué un dispositivo «apagado» aparece como activo en un mapa oficial? La respuesta oficial –que se trata de datos de otras fuentes– no convence, especialmente cuando ingenieros independientes confirman el rastreo continuo.
Este caso es un escándalo mayúsculo porque transforma un elemento de supuesta seguridad en una herramienta de control masivo. Millones de conductores españoles, obligados a llevar estas balizas bajo pena de multa, podrían estar cediendo su privacidad sin saberlo. Habíamos advertido de estos riesgos: la conectividad obligatoria abre puertas a abusos, desde el seguimiento gubernamental hasta el hackeo por terceros. En un país donde la DGT ya ha admitido fallos en la comunicación sobre la obligatoriedad de las V16, esta revelación solo agrava la desconfianza.
Es hora de exigir transparencia: ¿cómo se protegen realmente los datos? ¿Por qué un dispositivo sin desembalar geolocaliza? Las autoridades deben responder, y los conductores, organizarse para defender su privacidad. Mientras tanto, este video sirve como recordatorio: en la era digital, incluso un «apagado» puede no ser suficiente para desconectarse del Gran Hermano vial.

