Por Alfonso de la Vega
No se asuste, al menos de momento, el amigo lector. No es una noticia aunque fuera posible por desgracia sino el título de un relato medio de ficción agorera o profética de un antiguo prohombre “socialista de los buenos” según el visionario Feijoo. De aquellos del camarada Felipe, me refiero a Luis Solana, ex presidente de Telefónica y hermano del también socialista siniestro secretario de la OTAN, Javier, el feroz bombardero de Belgrado. La matanza de Yugoslavia, en cierto modo antecedente del golpe del Maiden en Ucrania, fue el resultado de la ruptura del compromiso alcanzado por EEUU con Gorbachov tras la desaparición de la URSS, la caída del Muro y la disolución del Pacto de Varsovia.
Se cumplen ahora sesenta años de las famosas bombas de Palomares caídas sobre aguas de Almería tras la colisión de dos aviones militares norteamericanos en vuelo sobre el espacio aéreo español. Un accidente que pudiera haber tenido consecuencias catastróficas y pone en evidencia los riesgos para la población civil derivados de la falta de suficiente control nacional de nuestra geografía. Y no solo por la existencia de bases militares de una potencia nuclear en nuestro territorio que si hubieran estado más o menos justificadas durante la guerra fría ya no tendrían razón de continuar tras la desaparición de la URSS. Fraga hizo entonces una curiosa y sugestiva «propaganda por la acción», bañándose junto al embajador en un intento de demostrar cara a la opinión pública y el turismo internacional que las aguas seguían siendo seguras y no se había producido contaminación radioactiva.

Hablando de bombas atómicas y de riesgos para la población, Rota ha entrado en guerra, publicado en febrero de 1984, es un relato breve, curioso, esquemático, interesante y sin embargo de actualidad ahora que varios peligrosos dirigentes de la arrumbada civilización occidental pretenden organizar una especie de debacle final en forma de guerra abierta en territorio europeo de la OTAN contra Rusia. Se narra un ataque nuclear de un submarino de la antigua URSS contra la base americana en Rota que deja tanto a la base norteamericana como a la antes pacífica y tranquila población gaditana y sus alrededores en humeantes escombros con miles de muertos y heridos.
Estupor e incompetencia se manifiestan en las poco previsoras huestes oficiales españolas tanto civiles como militares a las que el ataque les pilla en Babia. Nadie sabe nada y no tiene ni idea de qué hacer, pero el mando improvisa y mantiene la decisión y luego que sea lo que Dios quiera. Su Majestad, heroico jefe de nuestros despistados ejércitos y el gobierno huyen a La Granja y al parador de Segovia respectivamente, dejando a la capital y sus habitantes abandonados a su suerte mientras los altos mandos militares se refugian en el túnel de Guadarrama, transformado en improvisado bunker antiatómico para la ocasión.
Los desinformados pobres súbditos españoles cual hormigas huyendo del hormiguero atacado se desparraman por carreteras colapsadas, convertidos por el Régimen en simples anónimas cabezas de títere a sacrificar por el Poder mundial. Se trata de provocar una razón para que luego se inicien de conversaciones entre las verdaderas potencias EEUU y la vieja URSS a fin de repartirse el botín planetario en otra etapa de la guerra fría. La elección de España como víctima y causa del comienzo de las negociaciones entre las potencias mundiales en realidad es anecdótica y se debería a nuestra singular indefensión y pertenencia a la OTAN como comparsa para hacer bulto, sin que cubra nuestra amenazas particulares más probables. España pone el territorio luego desolado y los muertos para fomentar los heroicos y filantrópicos negocios y favorecer nuevas formas de dominación de las auténticas potencias.
Como dice La Codorniz, “tiemble después de haber reído”. El asunto como puede verse no deja de poseer muchas similitudes con la actual situación prebélica en Europa y en el mundo con cada vez más peligrosos frentes abiertos. Pero también existen diferencias: ahora la potencia agresora inicial no es la del libro de Solana. Esta vez fue la OTAN provocando a Rusia, que la vieja URSS ya no existe, con la cabeza de turco interpuesta de los pobres ucranianos sacrificados, dirigidos de modo vicario tras un golpe de Estado contra el gobierno electo pro ruso por un usurpador corrupto pro OTAN. Y ahora incluso ya agotado su periodo legal de mandato presidencial.
Junto con otras maniobras de hoy en Venezuela, Irán o Groenlandia se trataría de acorralar a Rusia cuyas importantes riquezas naturales ambiciona la plutocracia occidental. Hacer frente a la emergencia de los BRICS y tratar de evitar el definitivo arrumbamiento del dólar como moneda de reserva y de intercambio del comercio internacional, incluidos los petrodólares, invento imperial de Kissinger ideado e implantado hace medio siglo.
No deja de ser curioso que el relato ¡Rota ha entrado en guerra! Sea la lúcida visión de un socialista, aunque fuese de los del tipo fabiano, de los de antes, con lecturas y buenos modales, en vez de los comunistas WOKE actuales. Una muestra de la degradación del socialismo europeo.
Pero este relato debiera servir de prudente aviso sobre el negro futuro que posiblemente nos espera gracias a las traiciones de nuestra clase política y empresarial. Estamos vendidos. Otro ejemplo contra nuestra soberanía. La reciente firma de MERCOSUR supone el sabotaje de la soberanía alimentaria europea, que además de otras cuestione importantísimas también constituye un requisito fundamental para la seguridad nacional, que no solo se basa en ejércitos y armamento. En vez de intentar procurar la paz para alejar los jinetes del apocalipsis no descartan la decadencia e incluso la guerra generalizada para mantener su dominación mundial y Europa pudiera terminar acabando como la fulminada Rota de la narración.
Y aquí, en este reino decadente estamos muy distraídos con la promovida resurrección de nuestros demonios familiares y a verlas venir. O peloteando en contra de nuestros legítimos intereses. No atendemos lo que pasa fuera, la geopolítica que nos afecta. Los intereses creados se ciernen sobre la ciudad alegre y confiada. Con nuestra división, corrupción e incompetencia de las élites resultamos una posible víctima fácil a sacrificar para logros del NOM: El curioso relato de Luis Solana resulta un aviso, de no ser profético.

