martes, enero 27, 2026
InicioOpiniónColaboradoresMalditos sindicalistas

Malditos sindicalistas

Por David Azañón (Subinspector 87713)

Podría ser el título de una película de Tarantino pero no, se trata del título de la pusilánime, cobarde y zote realidad española. Si existe algo más despreciable que un empresario que explote a sus trabajadores, haberlos los hay al igual que hay buenos empresarios, es un traidor.  

Además el peor traidor es el peor enemigo pues se trata del enemigo interno. Me refiero al peor enemigo del trabajador, sea cual fuere su sector, el sindicalista o sindicalisto. Lo de sindicalisto no es un término de los que los mentecatos globalistas, sean charos u orcos infollables denominan lenguaje inclusivo. Sindicalisto es un término para designar a los sindicalistas que se pasan de listos, que son más vagos que la chaqueta de un guarda, más perros que Rantamplan.

También los conocerán por comegambas. Son derivados de los políticos, les gusta lo mismo. Quede por delante que a mi me gustan las gambas pero me las pago yo, no el contribuyente, ese al que roban más que nunca y que percibe menos que nunca. De las putas, cocaína y copas Premium tampoco hablo pues es vox populí 

CUARENTA Y CINCO MUERTOS en accidentes de tren y ni una sola palabra de los seres más despreciables que existen, los seres más vagos, más despreciables, menos preparados, más inicuos y con más privilegios. 

La fundamental labor sindical se ha convertido en la perfecta plataforma para que los más inútiles vivan como reyes sin dar palo al agua, será por chiringuitos en España. 

Para los que no lo sepan los sindicatos policiales son lo mismo que los sindicatos no policiales, con las escasísimas y loables excepciones.  

Algunos de los sindicalistos policiales que aparecen por la TV tienen la poca vergüenza de dárselas de expertos en temas policiales cuando no han salido a la calle en su vida policial, cuando no han visto un malo ni en foto. 

Pero no queda ahí la cosa, alguno ha ascendido de policía a inspector liberado sindical sin haber dado palo al agua, sin saber lo que es salir a puñetazos, sin saber lo que son los turnos, las lesiones, los juicios como imputado, etc. Eso sí, dicen lo que les ordenan las furcias mediáticas. Es repugnante.  

El único que es digno de elogio es D. Alfredo Perdiguero, a quien considero amigo y ha ayudado a mucha gente. A mi me ayudó en su día, motivo por el que le conocí, porque una inspectriz jefe mandaba a un conductor policía de la Jefatura Superior de Policía de Madrid a que fuera a buscar a sus amigas para que las llevara, en vehículo oficial, a hacer la compra. Como lo oyen, más bien como lo leen. 

Alfredo Perdiguero puso pie en pared e inmediatamente archivaron el procedimiento disciplinario que abrieron, han acertado, contra mi por denunciar irregularidades o ilegalidades, como ustedes lo prefieran denominar.  

Podrá gustar o no D. Alfredo Perdiguero pero si con larguísimos años de servicio, habiendo sido y siendo sindicalista se encuentra en una Oficina de Denuncias haciendo turnos y debiendo torear decenas de marrones a diario, con numerosos expedientes disciplinarios de políticos de todo signo, es que sin duda algo estará haciendo bien. Lamentablemente nunca ascenderá a inspector pues no le dejan como me dejaron al que suscribe estas líneas a pesar de haber aprobado la oposición por concurso oposición no por el casting de la antigüedad. Y no lo digo yo sino mis compañeros que escucharon mi lectura en el caso práctico (prueba final) profiriendo expresiones como lo has clavado y algunos mandos de mi confianza con jamás ascenderás, estás en su lista negra y cuanto más asciendas más peligroso serás. Como ustedes serán conocedores me jubilaron. 

Yo mismo fui subdelegado sindical hasta que vi lo que se cocía entre bambalinas, días libres por la cara y otro tipo de prebendas, económicas o baremar más que otros que están en un servicio operativo. Existen sindicalistas liberados de servicio que perciben el complemento de turnicidad o de vascongadas u otros complementos mensuales que ni por Justicia ni por respeto a sus compañeros deberían percibir. 

Recuerdo cuando tuve el tiroteo de marras y, como no puede ser de otra manera, fui imputado por un presunto delito de homicidio imprudente.  

Yo era un puto nuevo como se suele decir pero no era un imbécil así que hablé con amigos letrados quienes se pusieron en contacto con los abogados de mi sindicato. Mis amigos, sin decirles que me conocían, les pagaron unas copas y se interesaron por mi caso. Resultado: cantaron La traviata. Su respuesta fue a nosotros nos da igual si le condenan o no a este policía, nosotros facturamos al sindicato y si le no le condenan bien y si le condenan también bien, que sea lo que dios quiera.  

Evidentemente mis amigos llevaron mi defensa de la que salí absuelto penal y civilmente – esto último lo desconocen muchos policías a los que les gusta comprarse un arma particular –. También fui condecorado con la cruz al mérito policial con distintivo rojo, medalla pensionada de por vida, de forma merecida, no por adular a ministro alguno o jefe policial alguno, tampoco por postrarme en modo alguno. Siempre intenté comportarme como un profesional, ni más ni menos, con mis aciertos y mis errores.

Luego está lo de régimen disciplinario, o la fábrica de sueños como decía un amigo mío que estuvo destinado en Delicias, sede de la inicua unidad, donde pudo comprobar lo que allí se cocía que nada tiene que ver con la LO 4/2010 del régimen disciplinario de la Policía Nacional sino con perseguir al renegado, especialmente si cumple fielmente con su mandato constitucional y no se pliega a abusos e ilegalidades. Siempre que un Policía Nacional deba comparecer en régimen disciplinario acusado de la presunta comisión de una infracción disciplinaria aconsejo hacerlo acompañado de un letrado particular de acreditada experiencia, nunca con los del sindicato porque es una reunión de pastores donde la oveja muerta es el acusado. Los letrados particulares son fundamentales en un estado de derecho aunque sea fallido como es el nuestro. 

Y para que quede claro, los sindicatos policiales antiguos son lo mismo que los de nueva creación.  

Me he hartado de denunciar abusos y me he hartado de ver como se movían hilos para colocar en puestos de trabajo a los suyos. Lo de méritos, capacidad y antigüedad es otra declaración de intenciones aunque así lo establezca la ley, es como lo de ser ministro y jurar por su conciencia y honor… 

Existe un aforismo en ingles que reza así if it looks like a duck, swims like a duck, and quacks like a duck, it probably is a duck, que podría traducirse como si parece un pato, nada como un pato y grazna como un pato, es que es un pato, es decir, que si algo parece ser una cosa, probablemente lo sea. El caso es que se han cometido CUARENTA Y CINCO DELITOS DE HOMICIDIO, como mínimo por imprudencia grave sino por comisión por omisión y los sindicalistas permanecen callados como ramonetas. 

No existe solución pacífica y va siendo hora de increpar a los corruptos en la vía pública o en cualquier establecimiento abierto al público, sean corruptos por la gota fría, por los trenes, por las mascarillas o por lo que fuere e independientemente de su ideología. 

Y finalizo nuevamente con una cita de D. Thomas Jefferson: 

Cuando los gobiernos temen al pueblo, hay libertad. Cuando el pueblo teme al gobierno, hay tiranía. 

Artículo anterior
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes