viernes, enero 23, 2026
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Extremadura como anticipo experimental

Por Alfonso de la Vega

El acuerdo entre la Guardiola y VOX que se daba por hecho en la prensa y radio del movimiento peperas se ha atascado y en el momento de escribir este texto no se sabe qué pueda pasar, incluso no se descarta que hubiera nuevas elecciones. La última escaramuza se ha saldado relegando a VOX en la Mesa de la Asamblea extremeña, en vez de a misma presidencia con la que en un principio se creía.  

Con esta señorita progre no sabe uno muy bien nunca a qué atenerse. Salvo en una cosa que siempre queda clara; ella es progre y por eso es de la PP. Y lo de buscar un alternativa razonable para Extremadura rompiendo con la calamitosa situación tras décadas de dominio socialista rojo con un demediado colofón azul de su propio gobierno precedente, no sería prioritario.

Como el lector recordará María Guardiola convocó elecciones anticipadas en Extremadura con el pretexto de no poder pactar presupuestos con Vox. Sin embargo, ahora la situación es relativamente peor para ella al haber subido esta última formación de la que pretendía deshacerse mientras bajaban sus propios votos. Un resultado maquillado en cuanto a escaños por el suicidio no del todo consumado de la PSOE y verdaderamente malo si se tiene en cuenta esa circunstancia tan raramente favorable. Al final VOX sigue teniendo la llave para la negociación presupuestaria incluso la de la misma investidura. El dilema de controlar a la Guardiola bien desde fuera en el parlamentillo o desde dentro, en el gobierno. La vez anterior en la que hubiera escaramuzas similares VOX entró en el gobierno regional para salir escarmentado unos meses después.

El caso extremeño no agota la situación de esa querida, sufrida, hermosa pero también preterida tierra española y a la que el lamentable y empobrecedor régimen autonómico puede terminar de rematar. En cierto modo pudiera indicar por donde van a ir los tiros en posteriores escenarios regionales, al menos mientras llegue el deseado contubernio de coalición entre socialistas rojos y azules como el ya perpetrado con tanto éxito reconocible en Bruselas. De manera que lo que en Extremadura pase puede ser el prólogo de futuros acontecimientos de mayor dimensión o alcance.

La Guardiola confiesa ser feminista furibunda, abortista y convencida partidaria de las invasiones africanas, el cambio del clima climático climatizable, los cachivaches y artefactos solares disputando el suelo fértil a la ganadería extensiva, o cualquier otra cuestión que exija el guion de los lejanos amos globalistas de la dehesa. De modo que su enemigo natural es VOX.  

No obstante, alguien ha debido susurrar a su oído que para mejor desbaratar a VOX es preferible ponerle en tentaciones libidinosas para que puedan disfrutar de las delicias presupuestarias. Y también porque se puede controlar y neutralizar mejor  al enemigo si está cerca. 

Una coalición con el PSOE antes de la generales tampoco le conviene al PP pues mostraría hasta el más topo su auténtica condición subsidiaria y de falsa alternativa .

Lo de recurrir a nuevas elecciones tiene la peculiaridad de que los tiempos no favorecen ni al PP ni a la Guardiola: están empezando a caer las máscaras de la farsa y cada vez más gente es consciente de la naturaleza fraudulenta del PP como pretendido partido de derecha y menos patriota. Queda la inmediata cita de Aragón que al parecer no pinta demasiado bien. Para colmo, gracias a una iniciativa de VOX y el resto de partidos patriotas que tratan de defender los derechos de sus pueblos el Parlamento Europeo acaba de paralizar el Tratado de MERCOSUR tan entusiásticamente jaleado por el tandem PP PSOE que han quedado en ridículo y aunque la promotora, la traidora von Leyen no ha tenido el decoro de dimitir por el revolcón próximamente se va a ver sometida a una nueva moción de censura. De manera que el horno no está para bollos progres y traicioneros brindis a la globalización vendepatrias y arrebatacapas.

En efecto, las cosas están cambiando en todo el mundo. Así, en la vecina Portugal, el CHEGA, partido con rol semejante a VOX, sigue subiendo y tras las últimas elecciones del domingo disputará la presidencia de la República en segunda vuelta al socialismo propiamente dicho. Una alternativa real, en vez de la “derecha” acomplejada borbónica que aunque gane elecciones nunca gobierna y una izquierda corrupta que aunque baje en votos nunca pierde el poder. Curiosamente el socialista se llama “Seguro” y  “Ventura” el del CHEGA. El candidato oficialista ha quedado quinto. CHEGA significa “basta” y ojalá siguiésemos la senda portuguesa.

Pero los planteamientos opuestos entre PP y VOX sobre este tema importante para todos los ciudadanos, pero especialmente para una región como Extremadura, de la soberanía alimentaria y la protección de nuestro acosado y saboteados sector primario muestran la dificultad de un acuerdo entre lambas fuerzas políticas. Una estancada o en descenso y la otra emergente. 

Vox se juega su credibilidad y no debiera ceder en todo lo que sea pretensión política razonable de modo que si al final hubiere que volver a elecciones contribuya a desenmascarar la hipocresía del PP. Un PP que en realidad está mucho más cerca de la otra rama del socialismo, o incluso de los podemitas en el caso personal de la Guardiola.  

En todo caso no resulta fácil resolver la contradicción de estar en contra de las autonomías pero al mismo tiempo participar de las delicias de la gobernanza y la privilegiada condición de sus altos cargos. Para colmo, se trata de un tenderete oneroso pero de escasa o nula soberanía real como acabamos de comprobar: cuestiones decisivas como MERCOSUR sea firman al otro lado del Atlántico a miles de kilómetros de distancia o se congelan en Bruselas.

Pero ¿qué es más elevado para el Espíritu? Quizás lo más coherente para VOX sería no participar en el gobierno de una institución como el actual nutrido tenderete de las autonomías que se considera perjudicial para España, intentando controlar daños desde la Asamblea.

Sin embargo, la de Extremadura también pudiera constituir una oportunidad para explorar el juego que pueda ofrecer una cohabitación contra natura con el PP en las actuales circunstancias.

Hasta donde se ha podido saber la situación sigue incierta.

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