La hermana Isabel Laura, miembro de la comunidad de clarisas disidente de Belorado, ofrece un testimonio emotivo y detallado sobre los acontecimientos del 18 de diciembre de 2025 en el monasterio de Orduña (Vizcaya). Según su relato, un amplio operativo policial irrumpió al amanecer en el convento, separó a las cuidadoras de las cinco monjas ancianas (de entre 88 y 101 años) y las sacó en camillas y ambulancias hacia el Hospital de Basurto en Bilbao, en lo que ella califica como un “secuestro” brutal y contra la voluntad de las mayores.
La hermana Isabel Laura describe cómo, alrededor de las 7 de la mañana, más de 40 agentes de la Guardia Civil (con 15 vehículos) entraron por sorpresa forzando la puerta de clausura. Las monjas jóvenes fueron confinadas en la iglesia bajo vigilancia, mientras los agentes subían al piso de las ancianas, interrumpiendo sus cuidados matutinos (algunas estaban siendo lavadas o cambiadas). Afirma que las mayores fueron sacadas sin objetos personales, medicaciones, audífonos ni rosarios, y que no se permitió a las cuidadoras acompañarlas ni despedirse.
Según el testimonio, la juez (del Juzgado de Instrucción nº 5 de Bilbao) estuvo presente y decidió el traslado para un “chequeo médico”, pero simultáneamente el comisario pontificio anunciaba que las ancianas eran entregadas a la Federación de Clarisas. La hermana denuncia engaños, ilegalidades y una campaña mediática que las acusa de maltrato, abandono e incluso golpes a las mayores, algo que rechaza rotundamente. Menciona artículos (como uno de ABC) que, a su juicio, difunden falsedades sin contrastar su versión.
El vídeo contextualiza el incidente en el largo conflicto de la comunidad: desde su ruptura con la Iglesia oficial en mayo de 2024 (al declararse separadas de la “Iglesia conciliar” y colocarse bajo un obispo disidente), pasando por excomuniones, disputas patrimoniales y anteriores intentos fallidos de separar a las ancianas. Las disidentes insisten en que las mayores quieren permanecer con ellas y que forman una única comunidad transformada en asociación civil.
Perspectiva oficial y judicial: Fuentes eclesiásticas y medios mayoritarios presentan el operativo como un rescate necesario. El comisario pontificio (arzobispo Mario Iceta) y la Federación de Clarisas argumentan que las ancianas —no implicadas en el cisma— vivían en condiciones insalubres y precarias en Orduña (falta de higiene, delgadez extrema, deterioro de salud). Tras la evaluación en Basurto, tres quedaron ingresadas y posteriormente todas han sido reubicadas en conventos de la Federación, donde reciben cuidados adecuados. La intervención se basó en informes de la Guardia Civil y preocupaciones por su vulnerabilidad tras el traslado “temerario” desde Belorado.
Este episodio marca un nuevo capítulo en el mediático caso de las clarisas de Belorado, que combina disputas teológicas, patrimoniales (tres conventos en juego) y judiciales. Mientras las disidentes denuncian persecución y piden transparencia sobre el estado y ubicación de las ancianas, la Iglesia oficial celebra la operación como protección de las más vulnerables.

