jueves, enero 8, 2026
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El carísimo radar adquirido por nuestros «amados líderes» para que les resulte más fácil saquearnos en esas carreteras para cuyo arreglo nunca hay dinero

En un país donde las carreteras parecen sacadas de una película de posguerra, con baches que podrían tragarse un coche entero y guardarraíles oxidados que no protegen a nadie, la Dirección General de Tráfico (DGT) y ayuntamientos como el de La Unión en Murcia han encontrado la prioridad perfecta: gastar fortunas en radares de alta tecnología para cazar a conductores desde un kilómetro de distancia. Sí, has leído bien. Mientras miles de kilómetros de asfalto se desintegran bajo las ruedas de los españoles, estos «guardianes de la seguridad» prefieren invertir en gadgets dignos de una novela de espionaje.

Todo esto sale a la luz en un vídeo de YouTube del canal carwow.es donde se desvela la adquisición del radar Truecam 2, una versión «mejorada» de un dispositivo láser ya común en Estados Unidos. ¿Seguridad vial? Más bien, una máquina de recaudar multas disfrazada de innovación.

En el vídeo no se escatiman elogios para este chisme: ligero como una pluma (solo 1,5 kg), capaz de medir velocidades hasta 320 km/h desde 1,2 km de distancia. Su rango óptimo es entre 30 y 150 metros, pero eso no impide que te pillen mucho antes de que siquiera veas al agente con su juguete en la mano. Adiós a la era en la que tenías que pasar al lado del radar para que te cazara; ahora, te multan desde la lejanía, procesan la foto en un santiamén y la suben directamente a la nube de la DGT o del ayuntamiento correspondiente.

Según el narrador, la Policía Local de La Unión ya lo está usando, y no son los únicos: los Mossos d’Esquadra en Cataluña y la Ertzaintza en el País Vasco también lo tienen en su arsenal. La DGT, por su parte, ha comprado 15 unidades, aunque aún no están operativas… pero lo estarán pronto, una vez homologadas. ¿El precio? Entre 70.000 y 80.000 euros por unidad. ¡Qué ganga! Seguro que se amortiza rapidito con las multas que van a llover.

Pero detengámonos un momento en esta obscenidad presupuestaria. ¿De verdad es esto lo que necesita España? Un radar que hace «prácticamente imposible librarse» de una multa porque te mide la velocidad antes de que pases por el sitio donde está montado. Suena a distopía orwelliana, donde el Gran Hermano te vigila desde lejos para exprimir tu bolsillo. Mientras tanto, ¿dónde está el dinero para arreglar las carreteras? En 2025, informes del Ministerio de Transportes revelaban que más del 20% de la red vial estatal está en mal estado, con pavimentos agrietados, señalización deficiente y puentes que crujen como si fueran a colapsar en cualquier momento.

En regiones como Murcia, donde precisamente se estrena este radar, las quejas por baches y falta de mantenimiento son constantes. ¿Y qué hacen las autoridades? Compran artilugios carísimos para multar a la gente que intenta esquivar los cráteres en la calzada. Es el colmo del cinismo: te multan por ir rápido en una carretera que ni siquiera está en condiciones para circular a velocidad normal.

No es solo una cuestión de prioridades torcidas; es un insulto a los contribuyentes. Ese dinero podría ir a tapar agujeros, instalar barreras de seguridad modernas o incluso mejorar la iluminación en tramos peligrosos. En lugar de eso, se gasta en herramientas que, bajo el pretexto de «salvar vidas», sirven principalmente para engordar las arcas públicas. La DGT siempre ha negado públicamente la adquisición de estos radares láser avanzados, pero el vídeo lo deja claro: ya están aquí, y vendrán más.

¿Cuántas vidas se salvarían si invirtieran en infraestructuras decentes en vez de en cazas de brujas a distancia? Probablemente muchas más que con estos radares que solo castigan al conductor medio mientras los verdaderos problemas viales siguen pudriéndose.

En resumen, este Truecam 2 no es más que el último capricho de un sistema obsesionado con la vigilancia y la recaudación, ignorando lo obvio: carreteras seguras salvan vidas de verdad, no multas invisibles desde un kilómetro. Si las autoridades tuvieran un ápice de sentido común, priorizarían el asfalto antes que los láseres. Pero claro, arreglar carreteras no genera ingresos rápidos. ¡Qué vergüenza!

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