viernes, enero 30, 2026
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A mis ángeles de Charlie (tres mujeres policías nacionales)

Por David Azañón (Subinspector 87713)

Algunos zotes profieren injurias sobre mi persona tachándome de traidor a la Policía Nacional, de misógino o de homófobo. Evidentemente no me conocen y carecen de la sinopsis necesaria para comprender lo que leen.  Yo no soy religioso, ni creyente pero citaré el Evangelio de Lucas: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

He tenido el privilegio de compartir cierto tiempo con tres mujeres policías nacionales, no son las únicas, que merecen tal consideración.

Eran mis compañeras aunque también eran mis subordinadas jerárquicamente hablando. La categoría profesional no implica que seas mejor o peor sino que significa que tu responsabilidad es diferente. 

No revelaré sus nombres por mantenerlas en el anonimato pero estoy profundamente orgulloso de seguir manteniendo contacto con ellas. 

¿Por qué las apodé como mis ángeles de Charlie? 

Porque se comportaron como mujeres valientes, profesionales, leales y fieles a sí mismas, esto último es lo más importante: ser fiel a uno mismo. 

En una ocasión otra de mis subordinadas me acusó de acoso laboral porque era más vaga que la chaqueta de un guarda, llegaba tarde siempre, se ausentaba de su puesto de trabajo y era propensa a presentarse en el despacho los comisarios a puerta cerrada, debe ser que había corriente siempre. A buen entendedor pocas palabras bastan.  

Cuando mis ángeles de Charlie tuvieron conocimiento de la denuncia por acoso laboral que se dirigía contra mi expresaron por escrito que la denuncia de la citada vaga sideral era falsa de toda falsedad y que faltaba de forma temeraria a la verdad. 

El resultado fue que los jefes las amenazaron con la apertura de un procedimiento disciplinario contra ellas si no se retractaban en sus afirmaciones.  

Evidentemente y con carácter previo, yo las puse en alerta y recomendé que grabasen a los jefes en el eventual caso de que las citaran a puerta cerrada en sus despachos. Así fue.  

Ellas no sólo no se arrugaron ante las amenazas sino que se vinieron arriba a pesar de iniciarse contra ellas, efectivamente, sendos procedimientos disciplinarios. 

Contra mi criterio, cosa que entiendo por motivos económicos, optaron por un abogado de un sindicato policial de reciente creación… incitó jamás os pongáis en manos de los abogados de los sindicatos policiales, abogado particular de reconocido prestigio.

El citado letrado sindical les aconsejó que se declarasen culpables pero ellas se negaron rotundamente. Finalmente se archivaron los procedimientos disciplinarios que se dirigían contra ellas toda vez que tuvieron conocimiento de las grabaciones de las amenazas. 

Mientras se instruía el procedimiento de acoso laboral contra mi persona me entrevisté con la comisario principal responsable de la Subdirección General de Recursos Humanos, responsable en temas de acosos laboral, una mujer agradable quien rápidamente se percató de lo viciado del procedimiento pues el origen de la falsa acusación provenía de una asesora del Director General de la Policía. Una tipa de conocen bien en la División de Formación por su prepotencia y por su propensión al agua de fuego y por fumar en dependencias policiales porque ella lo vale. 

Sin perjuicio de lo anterior, una de mis ángeles de Charlie es lesbiana algo que no debería ser digno de mención pues allá cada uno con su vida privada. Una mujer trabajadora a la que en alguna ocasión tuve que ordenar que se fuera a su casa al estar enferma prestando servicio al contrario que otro de su misma condición sexual. 

Tenía a otro subordinado homosexual quien se ausentó de su puesto de trabajo durante dos meses en dos años, casi siempre durante los lunes o los viernes, qué casualidad, causando malestar en el resto de policías por motivos obvios. Un insulto al contribuyente.

El caso es que redacté un informe al comisario pero la respuesta fue es que es maricón 

A lo que yo le respondí: y qué, me da igual pero se está ausentando del servicio sin motivo justificado. 

Respondiendo a su vez el comisario: ya pero es que el ministro es maricón también y yo no quiero problemas con el ministro – acuérdense de Groucho Marx y lo de éstos son mis principios pero si no le gustan tengo otros –.  

Luego está otra de una organización de homosexuales policías que fue condenada judicialmente por hurtar efectos por los despachos de sus compañeros que fue premiada con un destino cuyos complementos retributivos sobrepasan en más de 500€ al resto de sus compañeros.

A lo que voy, yo no ataco a los profesionales honrados de la Policía Nacional, jamás lo haré. Eso sí, tendrán un enemigo en mi los que no se incluyan en tal categoría. 

Mis ángeles de Charlie demostraron que las mujeres tienen, como no puede ser de otra manera, su hueco en la Policía Nacional. Mis ángeles de Charlie y muchas otras están de acuerdo con mis aseveraciones sobre que hombres y mujeres deben superar las mismas pruebas para obtener una plaza en la Policía Nacional. Esa es la única forma de que no exista discriminación.

Mis ángeles de Charlie han podido comprobar como a otro policía le sancionaron con la suspensión de empleo y sueldo de 1 – 4 días por decirle a otra compañera que se le iba a caer el móvil del bolsillo. La inicua policía aseveró que le había mirado el culo. Lo peor de todo es que no le guiñaba un ojo ni un francotirador, no le silbaba ni la olla exprés, además que cada uno mira lo que quiera aunque no era el caso.

Algo peor aconteció con un policía de la banda de música de la Policía Nacional, me consta que lo tiene todo grabado pero no quiso entrar en guerra contra la “superioridad”. 

En suma, hoy dedico mis palabras a las mujeres que pueden ser calificadas como tales y que son policías y pueden ser calificadas como tales. 

Y a mis ángeles de Charlie decirles públicamente que estoy orgulloso de ellas y que mostraron más bemoles que algunos varones cuyas piernas flaquean cuando comparecen ante régimen disciplinario aun como testigos y no como imputados.  

Un beso y un abrazo a todas ellas. 

Fdo.: un hombre que antaño fue Policía Nacional. 

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