viernes, agosto 29, 2025
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Sigamos el rastro de la corrupción del “Estado”

Por Juana Natividad Baqué de Cubas

La corrupción es de tal calibre, que se precisa más y más corrupción para tapar las anteriores. Ya no es posible convivir honestamente con un “Estado” cuya principal característica es la corrupción. Siendo esto asumido como “nueva normalidad”, algunos lo definen como la gran tragadera, me sumo a dicha definición. “La gran tragadera” por mucha mierda que se trague nunca hay suficiente.

Recuerdo algunas observaciones que me hicieron reflexionar sobre ciertas preguntas que me rondaban por la cabeza, que fueron poco a poco tomando forma en relación con la plandemia  por ejemplo, sobre cuándo los donantes de sangre fueron a donarla y los sanitarios tuvieron muchas dificultades para extraer dicha sangre a algunos sujetos, pero no pasa nada resolvieron el problema con absurdas justificaciones temporales, y posibles reacciones asociadas a efectos leves producidas por las cacunas, nunca mejor dicho lo de las cacunas, por su relación con el ganado vacuno. Y a tragar.

Muchos Microbiólogos honestos, que tienen acceso a laboratorios de investigación aún a riesgo de sus propias vidas, y medio de subsistencia nos despejaron de dudas y sospechas que pesaba sobre los viales. De todas formas, sin ser ninguna experta puedo comprender cómo se desarrolla una infección viral virulenta. Aunque mis conjeturas sean incompletas, no por ello son erróneas y aún lo sean, los sucesos acontecidos nos muestran el verdadero rostro de los farsantes corruptos que sometieron a los ciudadanos a un “Estado” de excepción encubierto.

Tengo la inquietud y posiblemente muchos de vosotros tienen similares sospechas de que la sangre, linfa, órganos etc. de cadáveres y donantes de órganos previamente infectados por viales, fueron usados para extender la mortandad. Dando lugar a preguntas cuyas respuestas se pueden hallar en los hechos y tejemanejes gestionados bajo el imperio de la corrupción que padecemos. ¿Cómo podrían llegar a infectar a otros seres vivos? Lo digo porque la mayoría de los virus modernos funcionan así, (es su manera de matar a otros organismos que hacen de receptores por ejemplo mediante cánceres, cuyas causas “fueran” víricas). En ningún otro periodo de nuestra historia ha habido tal proliferación de cánceres como en la actual. Se nos plantea una reflexión profunda y obligada. ¿En qué nos beneficia la actual farmacopea y todo el tinglado sanitario que tienen montado?. ¿De qué nos sirve que nos infesten de pastillas y demás productos químicos que no tendrían salida alguna, a no ser que previamente se forjaran enfermedades?. ¿Qué y quiénes son los que provocan los cánceres y demás patologías y se benefician de ello? Como dije, precisa de reflexiones profundas que al parecer no están dispuestos a hacer quienes conviven con la mentira y el engaño. Y lo peor de todo, es que nos han hecho dependientes de “Ellos” a todos, inclusive a esta que lo escribe y lo describe, tanto por activa como por pasiva. Y encima lo pagamos con nuestros impuestos y el robo descarado de nuestro patrimonio. 

Otro asunto a tener en cuenta fue la prohibición de hacer autopsias en el periodo de la farsa plandémica. Con todo tipo de excusas que no se sostienen, como la de la bioseguridad. lo más sospechoso, es que lo permitieran luego de estar infectados por las cacunas a los posteriores fallecidos. O sea que antes de la cacunación estaba prohibido, después permitido. El complot sobre esto es evidente por lo menos para mí. Esto bien podría obedecer a dos cuestiones:

1ª, ¿A que estos cadáveres almacenados nunca estuvieron infectados y sus muertes fueron causadas por protocolos de muerte y se silenció convenientemente? 

2º ¿Podrían haber sido infectados sus cuerpos posteriormente para que pudieran servir como transmisores? ¿Sus órganos, sangre etc. pudieron ser sacados de sus cuerpos? ¿Pudieron haber servido para usarlos para trasplantes, contaminándolos previamente de dicho virus? ¿Qué sabemos sobre lo qué se hizo, o no se hizo? Realmente, ¿Qué sabemos de la gestión de dichos cadáveres? Absolutamente nada. Repito, la ausencia premeditada de información veraz sobre todo ello, nos permite hacer todo tipo de reflexiones más o menos acertadas al respecto viendo la deriva de los acontecimientos. Acontecimientos como los que se hicieron fuera del control gubernamental sobre autopsias que desmontaban el tinglado de la farsemia. Inmediatamente fueron sustraídas sus conclusiones y silenciados sus autores

La nula transparencia e información sobre el asunto, hacen sospechar (por decir algo) “conociendo el panorama globalista y su solución final” que todo ello, bien pudiera ser parte del genocidio planificado que ya admitimos los despiertos como verídico, es decir, ¿Estaríamos en el inicio de la segunda gran extinción del planeta tal como sucedió hace 66 millones de años? Con la diferencia de qué ésta extinción, esté controlada artificialmente para eliminar selectivamente a una proporción indefinida de seres humanos. Es más que evidente qué ningún político o al menos la mayoría está vacunado, ninguno de “Ellos” ha sufrido ni un solo problema relacionado con las muertes súbitas que se dieron. 

Lo que es claro y meridiano es que no ha habido transparencia alguna y lo peor de todo es que no ha habido seguimiento forense de dichos cadáveres. Ninguna información, claro, a no ser la suministrada por sus voceros. Generando más incertidumbre, más y más preguntas, todas ellas deseando ser respondidas de un modo u otro por quienes tenemos la osadía de cuestionarlos y ya que las respuestas que  “ellos” ofrecen son inexistentes, sin transparencia alguna, o peor aún con información sesgada y tendenciosa, propia de ideologías con programas de adoctrinamiento como las actuales. Nos da el derecho de conjeturar todas las hipótesis que se nos ocurran que en menor o mayor medida estén fundamentadas por los hechos. Estas dudas, no las tengo porque sí, porque se me ocurren de pronto. Esto ya ocurrió en el pasado.

Tomemos como referencia la peste bubónica, solo que la propagación moderna  de ahora son inyectables, es decir, la manera moderna de una picadura, a través de viales. ¿Y si estas hipótesis, estas minorías elitistas que se han apoderado del planeta, las adoptaron para iniciar la segunda gran extinción, de modo artificial?. Se que es un tema muy osado, y que precisa de tiempo y espacio para poder ser asimilado y mover a científicos honestos en Microbiología que investiguen e informen sin complejos, y sobre todo sin las mordazas que aplican los de siempre. En cuanto a la información que deben proporcionar obligatoriamente al pueblo es nula, a no ser que esta sea a conveniencia de sus intereses, es decir, ninguna para el pueblo a no ser aquello que les dicen ser cierto y si todo falla, tienen la excusa perfecta,” La verdad podría generar pánico”.. De todas formas, la similitudes entre el medio de propagación de la peste bubónica descrita por “Ellos” es calcada a la actual, solo varía en cuanto al medio de propagación es decir, según “Ellos” la peste bubónica se propagó mediante las picaduras de las pulgas de las ratas, y las de ahora se hacen mediante la picadura de inyectables. (Aunque mi propia versión de ello difiere en la forma, no así en el fondo). Expongo estas similitudes por ser tan coincidentes. 

¿Podría ser qué las cacunas fueran una fuente de transmisión de partículas agresivas, (nanotecnología) qué harían que los receptores sirvieran de enlace celular para transmitir a su vez a aquellos que les fuera administrada vía transfusiones, sangre contaminada, trasplantes etc.?

Si estoy en lo cierto. Esta gente tendría la cadena de transmisión perfecta para con agentes virales, (partículas infectadas altamente contagiosas para los seres humanos) extender la infección. De ser así, tendrían el medio perfecto para que dicha infección se extendiera a toda la humanidad, independientemente de su elección de cacunarse o no. Con la excepción de “Ellos”.

Pregunto: Una vez el ciudadano ingresado en un hospital sea por operación, trasplante o cualquier otra eventualidad, ¿Estaríamos en manos de nuestros verdugos?. La desconfianza, la sospecha de esta posibilidad de infección de la sangre, y de los órganos etc. Es muy elevada, también extensible a todo lo que en la actualidad rodea a los hospitales pagados con nuestros impuestos, clínicas privadas etc. Cuando no hay transparencia se debe aplicar el sentido común y este aún siendo hoy día el menor de los sentidos, nos queda la constancia y las certezas de los hechos acaecidos con los que investigar y como mínimo sacar nuestras propias conclusiones al respecto.  

Además. Qué pensar del cómo se administran los sueros y otros medicamentos salidos del mismo lugar de dónde salen las cacunas es decir, de la industria de la farmacopea. Es más, el mismo instrumental médico o quirúrgico ¿Podemos estar seguros de qué no estén infectados por quienes suministran el material?. Es rizar el rizo si, por supuesto que sí, pero debido a la ausencia de información veraz, a la desconfianza que tenemos en la administración corrupta que padecemos, y la inseguridad que conlleva tal situación. ¿En qué manos está nuestra salud? Nos han dejado la puerta abierta a todo tipo de sospechas fundamentadas. Habiéndose perdido dicha confianza, es más que suficiente para finiquitar este sistema podrido hasta la raíz, sin entrar en otras consideraciones que conllevan en gran parte, la extinción de la raza humana. Solo con este panorama distópico, solapado con la corrupción del “Estado”, debería ser suficiente para unirnos en un proyecto común con el que acabar con estas ratas inmundas. ¿Veis reacción alguna?. Recuerden que la sanidad no es gratis, la pagamos con nuestros impuestos, es decir, nosotros debemos ser beneficiarios absolutos de aquello que pagamos con nuestro “deslomo” en el que convivimos como esclavos. Es nuestro dinero, no el de “Ellos”.

Imagínense que Microbiólogos honestos e imparciales investigan éstas más que dudas razonables, informando sin condicionamientos que dicha sangre de los cacunados fuera una correa de transmisión de lo expuesto anteriormente. Afortunadamente los hay, lamentablemente no reciben todo el apoyo que merecen por nuestra parte. ¿Quiere decir esto, que todos los cacunados han desarrollado en su sistema corporal humano la infección?. Absolutamente convencida de que no. Y me ciño a los hechos. 

Muchos microbiólogos detectaron la inclusión en las vacunas de la proteína Spike y sus variantes más evolucionadas que actúan como el azúcar, haciendo que la infección celular sea mucho más virulenta y rápida ayudando al virus Sars-cov-2, que han inoculado mediante las vacunas con nuevas mutaciones, como la variante Alfa que dio lugar a la unión Spike-ACE2 mejorada. Pero no acaba ahí la cosa, también hay que considerar la incorporación del archiconocido grafeno y sus altas prestaciones en cuanto a sus propiedades conductivas, que pueden usar para manipular no solo el sistema sensorial y linfático incidiendo particularmente en los mecanismos de defensa del cuerpo es decir, en el sistema inmunitario, haciéndolo inutil e ineficaz. Todo ello lo han explicado y se ha hecho público por científicos honestos y comprometidos con su juramento hipocrático como guía al que le son fieles. Qué decir sobre la inclusión también del “óxido” de grafeno que usan como llave para introducirse en los cerebros. Y todo ello no es más que la punta del iceberg.

Lo que da que pensar es que con toda esta información que tenemos a nuestro alcance ¿Qué hacemos con ella?. ¿No sirve de nada?. La total ausencia de transparencia sobre lo que es ya un clamor silente, dónde unos y otros, cacunados y no cacunados, estamos en el mismo platillo de la balanza criticándonos los unos a los otros. Mientras “Ellos” celebran otro gol metido en fuera de juego, (con los árbitros comprados y un portero ciegosordo). ¿Los que no nos cacunamos fue un acto de valor o sencillamente podíamos permitirnos negarnos?. Supongo que habrá de todo, unos le echaron cojones y otros simplemente se lo podían permitir. No olviden que muchos quizás la gran mayoría no tuvieron alternativa. o se cacunaban o perdían sus empleos y sueldos, amenazados, y con la presión del gobierno, es decir del “Estado” y todos sus sicarios que llevaron a un país a su perdición. A raíz de ello, los pocos derechos que teníamos se perdieron definitivamente. Tuvieron tiempo suficiente con el pueblo confinado y limitados sus derechos para componer su nuevo orden bajo la batuta de si te mueves no sales en la foto.

Otra reflexión que me hizo investigar a fondo dónde nos conduce dicha sumisión a la distopía provocada intencionadamente por dicho “Estado” fue. ¿De dónde iban a sacar sangre sin infectar? Me refiero a aquellos que teniendo posibles, (Dinero) quisieran obtener sangre y órganos sin infectar. Evidentemente de aquellos que no estuvieran contaminados. Esto podría ser el principio de un Walking Dead real. Dónde los pura sangre serían cazados para extraerles su sangre y sus órganos. Mercenarios del pueblo que mata al pueblo, estarían dispuestos a ejecutar estas atrocidades a cambio de una retribución económica, o el tipo de moneda de cambio de uso en estas circunstancias de supervivencia. Es curioso que una de las series que más éxito ha tenido es “Walking Dead”. Y films de zombies. 

Para aquellos aficionados a los videojuegos, puede que tengan la oportunidad de experimentarlo en primera persona. Si todo esto ocurre, y son elevadas las probabilidades que ocurra, me gustaría ver cómo se las apañan con la realidad. Posiblemente gritarán como nenazas asustadas, recordando cuán valientes eran mientras estaban detrás de una pantalla. Pues que sigan ahí detrás de la pantallita a jugar a ser héroes o villanos. Que cuándo la dura realidad les pille, no van a tener lugar dónde esconderse. Si alguien sobrevive a este posible escenario por favor grábenselo. Pueden necesitarlo las generaciones futuras, si es que las hay para no cometer los mismos errores. 

Volviendo al tema inicial, me surgen varias interrogantes: ¿Qué podría ocurrir si a pesar de todo extraen sangre de cacunados para suministrar a los ciudadanos?  Esto permitiría infectar a todos los que resistieron/resistimos a ser parte del experimento. ¿Aceptamos ya que somos ratas de laboratorio?. Pues asumamos que no hay diferencia alguna entre los que fueron cacunados y los que no. Todos estamos en el mismo corralito. Por ello que solo podremos salir de esta si nos unimos todos, sin criticarnos por lo que padecimos, tanto en primera persona como si no.  

No habrá servido de nada resistirnos a ser cacunados, de no ver las cosas en perspectiva y en profundidad. No supimos subir de nivel y pasar al nivel combate, cuándo aún estábamos a tiempo. Lo expongo de otra forma. ¿Cuándo por circunstancias, tengamos que pasar por alguna asistencia hospitalaria dónde se precise de transfusión de sangre, de algún trasplante o intervención quirúrgica?. Con este panorama de incertidumbres, ¿Cómo podremos estar seguros de estar en buenas manos, ante la conspiración de médicos y sanitarios que “pudieran” tener sus manos manchadas de sangre inocente?. Es decir ¿Cómo podemos estar seguros qué no van a introducirnos este experimento OMS-nicida mientras estamos en sus manos? ¿Con qué garantía vamos a contar?. Es más, los sueros y fármacos inyectables y viales, ¿podemos fiarnos de que no estén infectados por quienes suministran el material?. Todo ello es proporcionado por los mismos que se saltaron el procedimiento en tiempo y forma para inyectarnos sus viales. El nivel de confianza con la sanidad que tenemos la mayoría de despiertos, es ninguna. 

Los despiertos tenemos la certidumbre de que y más viendo los protocolos actuales ejercidos por funcionarios de la sanidad han participado bajo concurrencia de precio es decir, obteniendo beneficios materiales por prestarse a ser cómplices y mano ejecutora de lo que hicieron y siguen haciendo al respecto de ésta guerra soterrada bajo toneladas de mierda y corrupción ya sin límites, en principio a los más desprotegidos e indefensos. Y por supuesto a todos los ciudadanos que bajo presión, ansiedad y miedo inducido, no tuvieron más alternativa que ceder a sus chantajes. Por supervivencia económica y siendo amenazados en sus empleos como bien sabemos. 

Puede y entiendo que algunos piensen que lo que he dicho pueda generar pánico. De ninguna manera comparto esta consideración. Eso solo sucede entre un público previamente  adoctrinado y expectante, sin instrucción alguna, y nulos valores éticos. No hay por dónde cogerlo. El pánico lo deberían tener “Ellos” no nosotros. 

Miedo, ansiedad, palpitaciones, nervios desatados que inciden psicológicamente en la salud etc. ¿Cómo vas a poder hacer frente a todo lo qué nos están haciendo, si antes no te preparas para ello de manera inteligente y constructiva? Si a las primeras de cambio, cuando tenemos que enfrentarnos a ciertos sucesos que generan todo tipo de problemas cognitivos y físicos, ponemos las barreras del miedo, es evidente que entraremos en modo pánico. Es lógico que ocurra, pues no estamos preparados para abordar situación alguna que se salga de lo establecido. Cuando no hay unidad, nadie se preocupa de lo que le ocurre a los demás y esto provoca que nadie se quiera mojar. Si en vez de ello, cuando a alguien se le aplicara cualquier sanción administrativa, incluso cualquier dolo injusto con la intención de causar daño a un solo ciudadano, de alguna forma fuera contrarrestado, otro gallo nos cantaría.  

Veamos algunos datos “Oficialistas”. Según las instituciones sanitarias junto con la propia Cruz Roja, informaron de que los “cacunados” puedían donar sangre pasado algún tiempo que estimaron prudencial. Bien, después de haber visto lo visto, y comprobar que los protocolos que se aplicaron fueron especialmente diseñados de forma que no solo agravaron la situación, sino que ocasionaron muertes. ¿Dónde están los responsables de todo este planicidio? ¿Dónde están quiénes se forraron con las cacunas, mascarillas y demás atuendos folklóricos de la puesta en escena de la guerra mundial Z?. ¡Hostia!…Les recompensaron con puestos de poder. Todos ellos bien colocados en poltronas dónde seguir alimentándose de la sangre, el sudor y las lágrimas de un pueblo adormecido, impedido, servil y totalmente inutilizado.

Los que fueron cacunados a la fuerza, bajo presión, chantaje amenazados de despido y toda suerte de impedimentos a los que sometieron a los que resistieron a ser inoculados por una sustancia que no ofrecía garantía alguna y en aquel entonces siquiera pasó los controles de seguridad que se asientan en los acuerdos sobre vacunas y fármacos de ensayo. ¿Quiénes estaban detrás de esta conjura?. ¿Algún partido político se negó a participar? «Sus actos viles dejaron al descubierto la infamia de quienes los cometieron».  

Pero, el daño no fue solo el inmediato. Como ocurre en los conflictos bélicos, es el después, comprobar los estragos causados en negocios hundidos, familiares enfrentados entre sí, desconfianza, paro y ruina por doquier, un sin fin de atropellos perpetrados por gentuza del pueblo que mata al pueblo. El índice de suicidios se ha disparado hasta niveles indescriptibles. Mientras tanto, vemos a todos los canallas, cómplices y corruptos, que provocaron tanto daño y dolor campando a sus anchas, como si no fuera con “Ellos”. Tapando dicha corrupción con otras de igual calado, de la que somos conscientes. Me pregunto. ¿Es suficiente ser conscientes de que nos la están jugando?. En algún momento habrá que subir de nivel y enfrentar el problema que supone estar bajo la tiranía de un “Estado” corrupto que nos usa como ratas de laboratorio. ¿Seguimos rastreando la corrupción de dicho “Estado”?

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