Toni Cantó, conocido actor y ex político español, ha regresado al mundo de la interpretación tras 12 años dedicados a la política, y lo ha hecho con una entrevista reveladora publicada por El Mundo el 2 de abril de 2025. En esta conversación, compartida también a través de un post en X por el medio (@elmundoes) el 3 de abril, Cantó habla de su nueva obra teatral, Parejas imperfectas, que actualmente está de gira por España, y reflexiona sobre su trayectoria personal y profesional.
En la entrevista, Cantó aborda su vuelta al teatro, un ámbito que considera su hogar tras una larga pausa. «Volver a lo mío me hace muy feliz porque la verdad es que lo echaba mucho de menos», asegura. Sin embargo, uno de los titulares más impactantes de la conversación es su afirmación sobre el consumo de drogas en el ámbito político: «He visto más droga en la política que en el cine. Muchos diputados tenían que ir dopados para poder hablar». Según Cantó, mientras en el mundo del cine las drogas que vio eran más euforizantes, en la política predominaban los tranquilizantes, utilizados por algunos diputados para superar el «terror salvaje» de hablar en público.
Toni Cantó: «He visto más droga en la política que en el cine. Muchos diputados tenían que ir dopados para poder hablar» https://t.co/OhYzfeEfll
— EL MUNDO (@elmundoes) April 3, 2025
Además de su regreso a los escenarios, Cantó comparte detalles sobre sus nuevos proyectos. Actualmente dirige una escuela de teatro en Valencia, imparte clases de oratoria en prestigiosas escuelas de negocio y universidades, y realiza un voluntariado que combina teatro y trabajo social, especialmente con personas con discapacidad y mayores. Este enfoque social también se refleja en su obra Parejas imperfectas, que aborda temas como la discapacidad, un asunto que le toca de cerca.
El actor también se sincera sobre un episodio profundamente personal: la pérdida de su hija Carlota, fallecida a los 18 años en un accidente provocado por un conductor kamikaze. Cantó revela cómo este trágico evento lo conectó con una red de personas que habían pasado por lo mismo. «Te juro que hubo una época en la que todos los días me paraba alguien en la calle», cuenta, destacando cómo el apoyo de la gente fue clave para superar «el infierno» que vivió.
Por último, Cantó reflexiona sobre las diferencias entre el mundo del cine y la política. Describe la profesión actoral como extremadamente precaria, con más del 90% de los actores en paro y sin poder vivir de su pasión, un contraste notable con el mundo político. A pesar de las dificultades, asegura que no se siente «cancelado» y que está disfrutando de esta nueva etapa, en la que combina su amor por el teatro con iniciativas sociales y educativas.
Cantó se olvida de que hay un crecidísimo número absoluto y relativo de actores que cobran salvajadas: los politicastros