Un movimiento inesperado ha sacudido el sector tecnológico en Barcelona: Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, ha decidido cerrar su centro de moderación de contenidos en la capital catalana, dejando a más de 2.000 empleados en una situación de incertidumbre laboral. La noticia, que se dio a conocer el 1 de abril de 2025 y fue reportada por diversos medios como Catalan News, Ara.cat y Catalunya Press el 3 de abril, ha generado indignación entre los trabajadores afectados, quienes se han quedado sin acceso a sus puestos de trabajo de manera repentina.
El centro, operado por Telus Digital (anteriormente conocida como CCC Barcelona Digital Services), estaba ubicado en el emblemático edificio Torre Glòries, en el barrio de Poblenou. Telus Digital, una empresa subcontratada por Meta para la moderación de contenidos en sus plataformas, ha perdido a su único cliente en Barcelona, lo que ha provocado el cierre fulminante de sus operaciones en la ciudad. Según informó Catalan News, la compañía ha suspendido incluso las comunicaciones internas, dejando a los empleados sin respuestas claras sobre su futuro.
El impacto de este cierre no es solo laboral, sino también emocional. Los trabajadores, que se dedicaban a revisar contenido publicado en las redes sociales de Meta —incluyendo material sensible como vídeos de asesinatos, violaciones y suicidios—, han expresado su frustración. «Estamos muy enfadados», declararon algunos empleados a Catalunya Press, destacando la falta de transparencia y el abandono repentino por parte de la empresa.
El centro de moderación de Telus Digital en Barcelona no era ajeno a las polémicas. Desde su apertura en 2018, cuando se anunció que Facebook establecería una oficina en la ciudad, el lugar se ha enfrentado a críticas por las condiciones laborales de sus empleados. Según un reportaje de Ara.cat, el trabajo de moderación de contenidos generaba un alto impacto psicológico en los trabajadores, con un índice de absentismo del 20% debido al trauma causado por la exposición constante a contenido violento y perturbador. Este tipo de material, que los moderadores debían revisar a diario, incluía imágenes y videos de extrema crudeza, lo que afectaba gravemente su salud mental.
Telus International, la empresa canadiense que adquirió CCC Barcelona Digital Services, había gestionado este centro desde su integración, pero la decisión de Meta de romper el contrato ha puesto fin a sus operaciones en la capital catalana. Este cierre se suma a otros movimientos estratégicos de Meta, como el anuncio de la clausura de su plataforma Workplace, que también está programada para junio de 2026, según informó Yoobic. Este contexto refleja la volatilidad del sector tecnológico y la necesidad de las empresas de adaptarse a un panorama en constante cambio.
El cierre del centro de Barcelona tiene implicaciones significativas tanto para los empleados como para el ecosistema tecnológico de la ciudad. Los 2.000 trabajadores afectados se enfrentan ahora un futuro incierto, con el riesgo de perder sus empleos en un momento en que la transición a nuevas plataformas o empleos puede ser complicada. Según Yoobic, este tipo de cierres no solo genera costes directos —como los asociados a la migración de datos o la adopción de nuevas herramientas—, sino también indirectos, como la disminución de la productividad y el impacto en la moral de los empleados durante el proceso de adaptación.
Además, el cierre pone de manifiesto los desafíos a los que se enfrentan las empresas que dependen de plataformas tecnológicas de terceros. La decisión de Meta de cesar su relación con Telus Digital en Barcelona ha dejado a la empresa sin su principal cliente, evidenciando la fragilidad de este tipo de operaciones subcontratadas. Para los trabajadores, la falta de comunicación y la incertidumbre sobre su futuro laboral han generado un sentimiento de abandono y frustración.
JE JE JE «¡Moderación de contenidos!» JE JE JE
El grifo de USAID es alargado. Lo cierras, y centenares de miles de siervos del Mal con sus diversos niveles de conciencia se van a la puta calle.
Creo que la gente aún no entiende la maquinaria en la que vivimos.
«Filántropos». Pa filantropía, la que yo exhibiría si me hubiese superpuesto al dinero público (el real y el ficticio, aka deuda).
¿Esto quiere decir que había al menos 2.000 mendas dedicados a la censura, al soporte del totalitarismo y de la dictadura, a tocar las pelotas y a eliminar la libertad de expresión?
¿2.000 lacayos que para ganar unos duros manchados de sangre se dedicaban a tocarle las pelotas al resto?
No queda más que alegrarse de que se hayan ido a la pu*a calle.