Esto sí que nadie lo vio venir —bueno, nadie que no esté acostumbrado al circo de la política—, Jessica, la ex pareja del ex ministro de Transportes José Luis Ábalos, elegida por catálogo, ha acudido este jueves camuflada con gafas oscuras y peluca morena al Tribunal Supremo a declarar y ha confesado ante un juez que, efectivamente, cobraba un sueldo de empresas públicas sin molestarse en pisar la oficina.
Un aplauso para ella, por favor. Mientras algunos madrugan para ir a trabajar, Jessica decidió saltarse todo eso y pasar directamente a la parte de cobrar del dinero público. Qué eficiencia, qué visión. Si esto no es reinventar el concepto de “trabajo digno”, que alguien nos explique qué es.
Pero no nos engañemos, Jessica no está sola en este Olimpo de la creatividad laboral. Recordemos al exministro Ábalos, el que fuera mano derecha del PresiMiente Sánchez, ese caballero de finas maneras que, según se dice, usaba nuestros impuestos para, entre otras cosas, pagar los caprichos de su “mantenida”. Qué generoso Ábalos, compartiendo el sudor de nuestras frentes con tanta elegancia.
Y cómo olvidar a la imputada Begoña Gómez, esa titánica gestora de másteres y una cátedra sin necesidad de algo tan mundano como un título universitario. Porque, ¿quién necesita formación cuando tienes contactos, verdad?
Pero la lista sigue: el hermano de Sánchez, un misterio andante que no sabía ni qué hacía ni dónde estaba su despacho —probablemente porque no lo necesitaba—, y ahora Jessica, nuestra musa del “no trabajo, pero cobro”. Es casi poético. En un país donde el mérito a veces parece opcional, estos casos nos recuerdan que hay quienes nacen con una habilidad especial para convertir lo público en su cajero automático personal.
Así que, mientras el resto de los mortales seguimos picando piedra, pagando impuestos y fingiendo que entendemos el BOE, Jessica y compañía nos dan una lección de vida: trabajar está sobrevalorado cuando puedes vivir del cuento, gracias a los impuestos que nos arranca de nuestros bolsillos la maf¡0sa Agencia Tributaria.
Bromas a parte, ¿cómo es posible que medio gobierno no esté ya en prisión? ¿Hasta cuándo vamos a aguantar tanta desvergüenza y tanta corruptela? Por muchos menos motivos los serbios han logrado recientemente la dimisión de su primer ministro gracias a las manifestaciones multitudinarias en las calles de las principales ciudades del país.
Muy bueno!.Son solo un ejemplo así al azar…